Juicio por la muerte de Maradona: Matías Morla declaró y dejó un provocador detalle
El abogado y exapoderado del astro afirmó ante el tribunal que fue "el mejor amigo" de Diego y defendió la actuación del neurocirujano Leopoldo Luque.
En una de las jornadas más tensas y esperadas del juicio por la muerte de Diego Maradona, el abogado Matías Morla brindó su testimonio por primera vez ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro. Su declaración no pasó desapercibida, ya que comenzó con una fuerte definición de su vínculo con el exfutbolista, interpretada de inmediato como una provocación hacia el entorno familiar. Frente a los jueces, los fiscales y con la presencia en la sala de Gianinna Maradona, el letrado buscó desmarcarse de las decisiones médicas que derivaron en el fatal desenlace del 25 de noviembre de 2020.
“Fui el mejor amigo de Diego, su apoderado y trabajamos juntos. Fui su apoderado hasta su muerte”, disparó Matías Morla al iniciar su comparecencia. Esta frase marcó el tono de una declaración que se extendió por varias horas y en la cual el testigo clave intentó delimitar de forma estricta sus responsabilidades, circunscribiéndolas únicamente al plano legal y comercial, lejos del cuidado directo de la salud del ídolo.
Roles cruzados y la incorporación de los profesionales
A lo largo del exhaustivo interrogatorio liderado por el fiscal Patricio Ferrari, el abogado detalló cómo era el funcionamiento del entorno que rodeaba al capitán de la Selección Argentina. Matías Morla admitió haber tenido un vínculo laboral directo con el neurocirujano Leopoldo Luque y con el psicólogo Carlos Díaz, ambos hoy sentados en el banquillo de los acusados.
Respecto a Díaz, el exapoderado asumió una responsabilidad directa en su contratación: “Yo decidí el ingreso de Díaz con Maradona. Es experto en adicciones”, argumentó, tras denunciar que al principio existían maniobras para ocultarle información al psicólogo y trabar sus visitas. El testigo insistió en que su rol se limitaba a la presentación de contratos y la administración de los cuantiosos negocios del «Diez» junto a una contadora, desligándose del día a día en la vivienda del barrio privado San Andrés.
El factor Rocío Oliva y la defensa de Luque
Uno de los momentos más complejos de la audiencia ocurrió cuando se abordaron los hábitos de consumo de Maradona. Matías Morla ligó de manera directa las recaídas del exfutbolista con sus vaivenes sentimentales. “El problema era cuando se peleaba con Rocío Oliva y caía en la bebida. Cuando volvía con ella, Rocío no le permitía tomar alcohol”, enfatizó, aportando una mirada íntima sobre el estado anímico de Diego en sus meses finales.
En relación con los médicos imputados, el abogado no dudó en respaldar la figura de Luque, minimizando las acusaciones de negligencia médica que pesan sobre el profesional. “Diego lo amaba. Le brillaban los ojos cuando lo veía. Lo quería muchísimo”, aseguró ante el estrado. Asimismo, afirmó que su participación en la polémica internación domiciliaria fue casi nula, limitándose a una sola llamada con las autoridades de la Clínica Olivos antes de que la familia y los médicos sellaran el acuerdo del traslado.
Disculpas bajo la mirada de Gianinna Maradona
La tensión en el recinto judicial alcanzó su punto máximo cuando la fiscalía exhibió mensajes antiguos extraídos de los expedientes. En dichos chats privados, Matías Morla se refería de forma despectiva a Dalma y Gianinna Maradona, utilizando el calificativo de “gorditas”.
Al ser confrontado con sus propios textos, el abogado ensayó una breve respuesta: «Pido disculpas». A pocos metros de distancia, Gianinna Maradona presenció el momento con visible incomodidad, negando con la cabeza en reiteradas oportunidades mientras miraba fijamente al exsocio de su padre. La declaración de Matías Morla cerró una semana de alta carga emotiva en San Isidro, que también incluyó el testimonio de Jonathan Espósito, el sobrino que convivió con el astro en sus últimas horas de vida.
