La desaprobación de la gestión de Javier Milei roza el 60% en medio del desgaste social
El rechazo al Gobierno nacional alcanza su punto más alto desde el inicio del mandato, según la última encuesta de Management & Fit, abriendo interrogantes para las elecciones de 2027.
La desaprobación de la gestión de Javier Milei escaló al 58,2% a nivel nacional, marcando el pico de rechazo más alto registrado por la consultora Management & Fit desde el inicio de su administración. El humor social y la paciencia de los ciudadanos comenzaron a mostrar signos claros de agotamiento frente al rumbo político y económico adoptado por la Casa Rosada. Mientras las variables macroeconómicas continúan bajo un severo ajuste, la aprobación abierta al gobierno de La Libertad Avanza quedó relegada a un 37,3%, completándose el cuadro estadístico con un 4,5% de los encuestados que optaron por el espectro del «no sabe/no contesta».
Este incremento en el descontento popular quiebra los pisos históricos que el oficialismo lograba retener en sus primeros meses de gestión y enciende alarmas tempranas para el armado territorial. La cifra del rechazo consolidada a mediados de junio muestra una tendencia alcista respecto de las mediciones previas, confirmando que la base de apoyo gubernamental sufre una erosión persistente como consecuencia de la caída del poder adquisitivo y la incertidumbre laboral.
El reclamo de cambio y el horizonte electoral hacia 2027
La acumulación del malestar en la opinión pública se traslada de forma directa a las proyecciones electorales de mediano plazo, condicionando la estrategia de la fuerza gobernante. Al consultar a los ciudadanos sobre su orientación de voto para los próximos turnos electorales, un contundente 55,4% de los entrevistados manifestó que sufragaría con la intención de buscar «un cambio de políticas y de equipo de gestión». Este indicador representa un obstáculo severo para las aspiraciones del oficialismo de consolidar un proyecto de largo alcance y abre un escenario complejo para la retención del poder en una eventual segunda vuelta.
Por el contrario, los sectores que respaldan la continuidad de la actual gestión se muestran fragmentados y en retroceso cuantitativo. Un 26,8% de los consultados se inclinó por sostener al equipo de gobierno, aunque demandando modificaciones específicas en la aplicación de determinadas políticas públicas sectoriales. En el extremo del núcleo duro oficialista, apenas un 14,6% de la muestra federal defendió de forma irrestricta la «continuidad de equipos de gestión y políticas de gobierno», evidenciando un achicamiento del espacio de apoyo incondicional.
Preocupaciones ciudadanas ante los liderazgos políticos
El estudio de Management & Fit también indagó en los temores profundos que configuran las decisiones políticas de la sociedad civil de cara al futuro institucional. Ante la consulta sobre los escenarios que mayor perturbación generan para el año 2027, la posibilidad de que el actual primer mandatario acceda a una reelección presidencial se posicionó como la principal preocupación con el 44,3% de las respuestas. En una escala menor de prioridades, la opción de un retorno al poder por parte de una estructura de carácter peronista-kirchnerista preocupa al 38,6% de la población encuestada, denotando un escenario de polarización extrema.
Al analizar la imagen individual de las principales autoridades de la República, el escenario se torna intrincado para el líder libertario. La valoración negativa del mandatario se ubicó en el 52,1%, contrastando con una ponderación positiva que cayó al 30,3%. El segmento intermedio de la población evaluó su desempeño bajo la etiqueta de «regular» con un 16,8%, mientras que el 0,8% restante se mantuvo dentro del grupo de los indecisos. Estos números reflejan que, si bien la imagen negativa personal muestra signos de haber encontrado un techo transitorio, la base de apoyo positivo continúa en niveles mínimos.
El tablero político y el desempeño de las figuras clave
Puesto a competir en términos de popularidad y consideración pública con otros líderes institucionales del país, el titular del Poder Ejecutivo Nacional quedó relegado al octavo lugar dentro de una lista de doce dirigentes nacionales sondeados. En el ranking de diferenciales de imagen pública, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se consolidó como la dirigente con mejor evolución relativa dentro del universo oficialista, registrando un saldo neto negativo del 14%, lo que la posiciona como un activo central para la defensa de la gestión en los medios de comunicación.
En la vereda de la oposición, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se mantiene como el principal referente de la resistencia al modelo libertario con un diferencial adverso del 14,9%. Por su parte, el recientemente designado jefe de Gabinete de Ministros, Diego Santilli, presenta un indicador negativo del 16,8% tras asumir formalmente la coordinación general de la administración pública nacional, reflejando el impacto inmediato que genera la exposición en la primera línea de la gestión gubernamental en el contexto socioeconómico actual.
Conclusión
Los indicadores de opinión pública expuestos por este último relevamiento nacional demuestran los límites prácticos del consenso social frente a un programa económico de fuerte shock distributivo. La consolidación de la desaprobación gubernamental en niveles cercanos al 60% plantea un desafío de gobernabilidad ineludible para las aspiraciones políticas de La Libertad Avanza. El Palacio de Hacienda y el equipo político de la Casa Rosada enfrentan la necesidad imperiosa de transformar los índices de estabilización financiera en mejoras perceptibles para el bolsillo de la ciudadanía antes de que el desgaste de la gestión condicione de manera irreversible el desenlace de las urnas.
