Uso de la SUBE cayó 15,9% en mayo tras sucesivos tarifazos en el AMBA

El desplome de la tarjeta SUBE encadena diez meses en rojo debido al alza de tarifas, impulsando a los usuarios a migrar hacia billeteras virtuales para obtener reintegros.

El uso de la SUBE registró un severo desplome del 15,9% interanual durante mayo de 2026, consolidando una tendencia recesiva que ya encadena diez meses consecutivos de indicadores en rojo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). De acuerdo con los últimos datos oficiales publicados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el volumen de viajes mensuales abonados a través del tradicional plástico retrocedió de los 363 millones registrados el año pasado a 305,6 millones en el mismo período actual. Esta marcada reducción de casi 60 millones de boletos responde de manera directa al impacto de los sucesivos incrementos tarifarios sobre el bolsillo de los trabajadores, quienes se ven obligados a modificar sus pautas de movilidad urbana.

Diez meses de contracción sostenida en el transporte

La contracción en la utilización del principal método de pago del sistema de transporte no constituye un hecho aislado, sino la profundización de un proceso de deterioro que comenzó a mediados del año pasado. Las estadísticas oficiales revelan una serie histórica alarmante para el sector: entre las caídas más pronunciadas de los últimos tiempos se destacan la de enero de 2026, con un récord negativo del 18,4%, seguida por marzo de 2024 con un 18,1%, y diciembre de 2025 con un descenso del 16,4%.

Los ajustes en el cuadro tarifario impulsados por la administración nacional, que acumulan incrementos superiores al 1.000% en el transcurso de los últimos dos años, alteraron de forma drástica la accesibilidad al servicio público. Lo que históricamente funcionó como un dinamizador de la actividad laboral y económica en el conurbano y la capital, hoy se posiciona como una carga presupuestaria difícil de asimilar para los sectores de ingresos medios y bajos.

El costo de viajar y su peso en el salario mínimo

En la actualidad, el gasto mensual estimado para un usuario promedio que se traslada diariamente hacia sus obligaciones laborales en transporte público alcanza aproximadamente los $120.000. Para una gran porción de la población activa, esta cifra representa más de un tercio del salario mínimo vital y móvil, transformando la movilidad básica en un bien de difícil acceso.

El auge del pago digital como estrategia de ahorro

Como contrapartida directa a la caída del sistema tradicional, las transacciones a través de plataformas digitales y códigos QR experimentaron un crecimiento sin precedentes en el entramado de colectivos y subterráneos. Durante el mes de mayo, se contabilizaron 24,7 millones de viajes validados mediante billeteras virtuales, movilizando un monto global que ascendió a los $29.800 millones de pesos.

La desagregación de estas operaciones alternativas demuestra que la enorme mayoría (22 millones de viajes) se concentró en las líneas de colectivos, mientras que el remanente correspondió a las líneas de subte. Esta migración masiva no responde a una mera preferencia tecnológica, sino a una estrategia de supervivencia económica: los usuarios buscan refugio en las promociones bancarias, los sistemas de fidelización y los esquemas de reintegro que ofrecen los entornos virtuales para amortiguar el costo real de cada tramo y estirar el presupuesto familiar.

Nuevos incrementos confirmados a partir de julio

Lejos de estabilizarse, el panorama de precios de los servicios públicos sumará una nueva presión a partir de la próxima semana. De acuerdo con el esquema de actualización automática indexado a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), las tarifas del transporte automotor en el AMBA sufrirán un ajuste adicional del 4,3% a partir del 1 de julio.

Con esta actualización, el boleto mínimo para las líneas que circulan por territorio de la provincia de Buenos Aires se elevará de los actuales $1.015 a un piso de $1.059. Por su parte, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el tramo más corto de colectivo trepará desde los $788 vigentes hasta alcanzar los $822 por viaje.

Conclusión

El persistente retroceso en el uso de la SUBE funciona como un fiel reflejo de la pérdida de poder adquisitivo en la población del AMBA. La combinación de incrementos tarifarios indexados y salarios rezagados está reconfigurando las pautas de movilidad urbana, forzando la búsqueda de alternativas de pago digital y reduciendo los viajes no esenciales. Mientras las actualizaciones automáticas sigan su curso sin una recuperación paralela de los ingresos reales, el sistema de transporte público continuará alejándose de su rol histórico de integración social, consolidando un escenario de exclusión y sobreesfuerzo para los trabajadores de la región.