Tarifas eléctricas y calidad del servicio: la brecha entre Edenor y Edesur se profundiza en el AMBA
El primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria expone una paradoja regulatoria en el sur del conurbano, donde los usuarios pagan facturas más altas por prestaciones que acumulan más interrupciones.
Las tarifas eléctricas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) iniciaron un sendero de recomposición que busca devolver previsibilidad financiera al sector energético. Durante el primer año de vigencia de la Revisión Quinquenal Tarifaria (RQT) —el esquema diseñado por la administración de Javier Milei para el período 2025-2030—, los cuadros tarifarios experimentaron una suba nominal de entre el 29% y el 34%. Este incremento se ubicó levemente por encima del índice de inflación general, que anotó un 28,9% en el mismo lapso. Sin embargo, este flujo de mayores ingresos para las compañías de distribución domiciliaria no se tradujo en una evolución uniforme de las prestaciones. Mientras una de las operadoras consolidó su proceso de inversión, la otra profundizó sus deficiencias operativas.
De acuerdo con el informe técnico «Tarifa Eléctrica y Calidad del Servicio en el AMBA», elaborado por el Instituto Argentino de Estudios Técnicos, Económicos y Sociales (IAETES), el comportamiento de las empresas concesionarias fue dispar. La investigación, que comprende el período entre abril de 2025 y mayo de 2026, revela que la distribuidora Edenor logró cumplimentar la totalidad de las metas de continuidad exigidas por el marco regulatorio. En contrapartida, Edesur —controlada por el grupo italiano Enel— registró un retroceso en sus niveles de eficiencia, ofreciendo cortes de suministro más frecuentes y prolongados a pesar de percibir un incremento real en el valor de sus facturas.
Métricas regulatorias y la paradoja del sur
Para evaluar el desempeño técnico, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) utiliza dos indicadores de matriz internacional: el SAIFI, que determina la frecuencia o cantidad de interrupciones que experimenta un usuario, y el SAIDI, que calcula la duración promedio de dichos eventos. El documento de IAETES centró su análisis en el Semestre 58 (marzo-agosto 2025), la primera etapa bajo el paraguas de la nueva RQT y el corte temporal más reciente con estadísticas oficiales consolidadas.
Los resultados de la auditoría arrojaron lo que los especialistas denominan una «paradoja regulatoria». Mientras Edenor validó la tendencia de optimización que sostiene desde el año 2017, operando con un SAIFI de 1,45 y un SAIDI de 3,52 horas —valores ubicados un 45% y un 30% por debajo de los límites de tolerancia oficiales—, la realidad del sur de la concesión fue opuesta. Edesur exhibió un incumplimiento sistémico de las metas en 23 de los 24 partidos y comunas bajo su responsabilidad, desatando severos cuestionamientos sobre el cumplimiento del principio de razonabilidad tarifaria que rige los servicios públicos.
Cañuelas y San Vicente: los focos más críticos de la red
El mapa de la degradación del servicio eléctrico muestra una concentración notoria en las franjas periféricas y de mayor vulnerabilidad del conurbano bonaerense. El partido de San Vicente se posicionó como el punto más afectado de la región al superar el parámetro SAIFI en un 710%. Esto representó una media de 22,67 interrupciones por usuario a lo largo del semestre; en términos prácticos, las familias sufrieron un corte de luz cada ocho días.
El esquema de desinversión también castigó con dureza a otras localidades del sur productivo y residencial:
-
Cañuelas: Registró el peor indicador de persistencia del AMBA, acumulando 38,57 horas de interrupción del suministro durante el semestre bajo análisis.
-
Cordón sur del conurbano: Los partidos de Florencio Varela, Esteban Echeverría y Presidente Perón repitieron la constante de indicadores deficitarios en infraestructura de redes de baja y media tensión.
El informe resalta el impacto socioeconómico de esta brecha, puntualizando que los usuarios encuadrados en la categoría N2 (ingresos bajos) de estos municipios abonaron los cargos comerciales más elevados de su registro histórico en el mismo lapso en que sus viviendas padecieron una merma sustancial en la continuidad de la energía.
Planes de inversión bajo la lupa técnica
La explicación técnica de este divorcio operativo entre ambas empresas se fundamenta en el nivel de ejecución física de las obras comprometidas, más allá de las variables macroeconómicas. A pesar de contar con un marco normativo unificado y proyecciones de financiamiento equivalentes en términos absolutos, los despachos de ingeniería mostraron conductas corporativas contrapuestas.
Mientras Edenor completó las obras de tendido en líneas de media tensión con porcentajes de ejecución de entre el 98% y el 184% sobre la meta original, Edesur apenas concretó rangos de inversión de entre el 58% y el 72% en el mismo segmento. Asimismo, la prestataria de la zona norte superó en un 135% los objetivos de acondicionamiento para subestaciones de alta y media tensión, en tanto su contraparte del sur careció de metas pautadas en dicho rubro, limitándose a ejecutar acciones paliativas fuera de planificación.
Conclusión y desafíos del marco regulatorio
Los datos del primer año de la Revisión Quinquenal Tarifaria exponen que el incremento en las boletas residenciales es una condición necesaria, pero no suficiente, para garantizar la eficiencia de un monopolio natural. La persistencia de un cuadro de desinversión estructural en la zona de Edesur profundiza una asimetría geográfica y social insostenible dentro del AMBA. El desafío inmediato de las autoridades de control consistirá en aplicar las penalidades correspondientes y exigir el estricto cumplimiento de los planes de obra para evitar que la tarifa eléctrica e infraestructura continúen marchando en direcciones opuestas.
