Adiós a Taty Almeida: murió la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo
La legendaria defensora de los derechos humanos e integrante de Línea Fundadora falleció este domingo a los 95 años, dejando un legado inquebrantable en las campañas por la Memoria, Verdad y Justicia.
El movimiento de derechos humanos en la Argentina despide a una de sus figuras más emblemáticas y queridas. La histórica referente de Madres de Plaza de Mayo, Lidia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida popularmente por todo el arco social y político como Taty Almeida, falleció este domingo a los 95 años. La emblemática activista arrastraba diversas complicaciones de salud contra las que venía batallando en el último tiempo. Su deceso genera un profundo pesar en el tejido social del país, donde se consolidó como un faro de resiliencia y lucidez discursiva.
Del entorno castrense a las rondas de la plaza
Nacida en Buenos Aires en 1930, la biografía de Taty Almeida encierra una de las transformaciones personales más conmovedoras de la historia contemporánea argentina. Criada en el seno de una familia de fuerte raigambre militar —su padre era oficial del Ejército y varios de sus allegados pertenecían a las filas castrenses—, se formó como maestra y ejerció la docencia formal durante algunos años.
Ella misma admitió en reiteradas oportunidades que, en su juventud y primeros años de vida adulta, compartía los sesgos y miradas propias de los sectores acomodados y militares de la época. Sin embargo, la violencia política de la década de 1970 quebró su realidad de forma irreversible.
El 17 de junio de 1975, su segundo hijo, Alejandro Almeida, de 20 años, fue secuestrado por la organización paraestatal Triple A (Alianza Anticomunista Argentina). Alejandro trabajaba en la agencia de noticias Télam y en el Instituto Geográfico Militar, al tiempo que cursaba el primer año de la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Aquella tarde noche salió de su hogar y nunca regresó; su nombre pasó a engrosar la trágica lista de detenidos-desaparecidos.
La refundación de una madre a través de la militancia
La dolorosa e incansable búsqueda de su hijo dinamitó los antiguos paradigmas de Taty. Cuatro años después del secuestro, en 1979, venció los temores lógicos de la época y se integró formalmente al grupo de mujeres que reclamaban por sus hijos en la Plaza de Mayo.
Tras la división interna de la organización ocurrida en 1986, Almeida se alineó con el sector de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, espacio desde el cual construyó su perfil de alcance internacional y coordinó infinidad de acciones pedagógicas y políticas.
Su motor cotidiano estuvo siempre cifrado en la memoria de Alejandro. El descubrimiento fortuito de una agenda personal de su hijo, donde el joven había escrito 24 poemas de profunda sensibilidad social, le permitió a Taty descubrir una faceta política que hasta entonces desconocía.
Ese hallazgo no solo la impulsó a comprender las banderas ideológicas del joven, sino que se transformó en literatura viva: en 2008 publicó el libro Alejandro, por siempre… amor, un compendio que entrelaza aquellos poemas con valiosos testimonios de familiares y amigos.
Un legado de reconocimientos y el traspaso a las nuevas generaciones
A lo largo de las últimas décadas, la histórica referente de Madres de Plaza de Mayo se transformó en una activa militante territorial. Fue una presencia indispensable en cada marcha del 24 de marzo, acompañó con cuerpo y alma las audiencias de los juicios por delitos de lesa humanidad y dictó cientos de conferencias en escuelas primarias, secundarias y universidades públicas.
Esta trayectoria le valió múltiples galardones en el ámbito académico e institucional. Fue declarada Personalidad Destacada de los Derechos Humanos por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en 2011 y distinguida con el doctorado honoris causa por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la Universidad Nacional de las Artes (UNA) y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF).
Su última aparición pública masiva se dio en abril de 2026, cuando la Universidad de Buenos Aires le otorgó su máxima distinción honorífica en el marco de la conmemoración por las cinco décadas del inicio del último proceso dictatorial. En el salón de la Facultad de Filosofía y Letras, con la lucidez que siempre la caracterizó, Taty Almeida pronunció un discurso que hoy resuena como su testamento político ante cientos de estudiantes:
«Militancia es compromiso. Compromiso que han tomado tantos jóvenes, que son nuestra esperanza. Ustedes son los que van a continuar luchando por la Memoria, la Verdad y la Justicia».
