Javier Milei pierde casi la mitad de sus votantes originales

Un relevamiento de Sentimientos Públicos advierte un quiebre en la base electoral libertaria, señalando que el 70% de los argentinos rechaza actualmente la reelección del presidente Javier Milei.

El quiebre de la expectativa libertaria

El escenario político argentino atraviesa un punto de inflexión estructural según los datos más recientes de la consultora Sentimientos Públicos. El informe, basado en un relevamiento nacional de 1.500 casos, enciende las alarmas en la Casa Rosada al revelar que Javier Milei habría perdido al 48% de sus votantes originales desde las elecciones de 2023. Esta erosión del capital político no solo afecta al núcleo duro libertario, sino que se extiende con severidad hacia los aliados estratégicos: el 50% de quienes optaron por Patricia Bullrich en la primera vuelta de 2023 asegura hoy que no renovaría su confianza en el actual mandatario.

La investigación dirigida por el sociólogo Hernán Vanoli sugiere que la «promesa libertaria», ese contrato tácito basado en la expectativa de un cambio radical y una mejora económica inminente, se percibe hoy como quebrada para una mayoría social. Con un nivel de rechazo a la reelección que alcanza al 70% de los encuestados, el Gobierno enfrenta el desafío de gestionar un país donde 6 de cada 10 ciudadanos declaran haber perdido la esperanza en la gestión actual, que hoy retiene apenas un 27% de apoyo consolidado.

Anatomía del rechazo y nuevos perfiles de apoyo

El mapa del acompañamiento al Gobierno ha sufrido mutaciones sociodemográficas profundas. Si bien en los inicios del fenómeno libertario el apoyo era mayoritariamente masculino y transversal en términos etarios, el estudio detecta una «desmasculinización» del soporte político. Actualmente, el núcleo de resistencia más férreo se concentra en la generación millennial (personas de entre 29 y 40 años), con un foco geográfico muy marcado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense.

Por el contrario, el sostén de la administración Milei se refugia hoy en los sectores más jóvenes de la Generación Z y en los estratos socioeconómicos más acomodados, quienes parecen ser los únicos que mantienen una perspectiva optimista frente al programa de ajuste. Sin embargo, entre quienes se abstuvieron o votaron en blanco en los últimos comicios, el rechazo a la figura presidencial es casi unánime, alcanzando un 92%.

Meritocracia y desconfianza institucional

Más allá de la imagen presidencial, el informe de Sentimientos Públicos explora valores culturales que persisten a pesar de la crisis. La meritocracia sigue siendo un valor refugio para el 54% de los argentinos. Curiosamente, este sentimiento se intensifica en los extremos de la pirámide social (NSE altos y bajos) y alcanza su pico del 70% entre los pluriempleados, aquellos trabajadores que deben sostener múltiples actividades para subsistir y que ven en el esfuerzo individual la única salida posible ante la falta de estabilidad estatal.

En contraste con este valor individualista, la confianza en las instituciones colectivas atraviesa su peor momento. El Poder Judicial registra un nivel de desconfianza cercano al 90%, lo que refleja un divorcio profundo entre la sociedad y uno de los pilares del sistema republicano. Esta percepción de orfandad institucional parece alimentar la volatilidad del humor social, donde el descontento no encuentra canales institucionales de contención.

El impacto invisible: deuda y salud mental

La crisis económica ha dejado de ser una variable macroeconómica para convertirse en una crisis de bienestar personal. Los datos sociales del relevamiento son contundentes respecto al costo humano del ajuste:

  • Ajuste doméstico: Más del 45% de los argentinos se vio obligado a «achicar gastos» de manera drástica durante el último año.

  • Endeudamiento: El 40% de la población reconoce haber contraído deudas para cubrir gastos básicos o mantener niveles mínimos de consumo.

  • Salud mental: Un dato alarmante indica que el 15% de los encuestados comenzó a tomar medicación psiquiátrica vinculada a cuadros de ansiedad o depresión en el último ciclo.

Estas métricas sugieren que el malestar social tiene una raíz material profunda que excede la discusión política partidaria. Como señala Vanoli, si bien falta mucho para un proceso electoral y la oferta de la oposición condicionará el resultado final, la huella de la crisis está reconfigurando la psicología del votante argentino.

Un mercado de expectativas en baja

El gobierno de Javier Milei navega hoy aguas turbulentas donde su principal activo, la esperanza, se está evaporando a una velocidad mayor a la esperada. La narrativa del «sacrificio necesario» empieza a chocar con la realidad de un endeudamiento creciente y un deterioro visible en la salud mental de la población. Aunque el menú electoral futuro sigue siendo una incógnita, los datos de Sentimientos Públicos confirman que la luna de miel ha terminado y que el quiebre de la promesa libertaria es hoy el principal obstáculo para el sueño de una reelección. La política argentina entra así en una fase de incertidumbre donde el apoyo social ya no se mide en clics, sino en la capacidad de los hogares para llegar a fin de mes.