Destituyeron a los tres fiscales del caso Dalmasso por mal desempeño

El Jurado de Enjuiciamiento de Córdoba apartó a Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro tras certificar negligencia grave y una injustificada demora en la investigación del femicidio.

En una resolución histórica que busca saldar una deuda institucional de casi dos décadas, el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de Córdoba determinó la destitución de los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro. La medida, fundamentada en los cargos de «negligencia grave y mal desempeño», responde a las sistemáticas fallas en la instrucción del asesinato de Nora Dalmasso, ocurrido en noviembre de 2006 en Río Cuarto. El fallo llega tras un proceso de jury en la Legislatura provincial, donde se acreditó que el accionar de los funcionarios no solo fue ineficiente, sino que revictimizó a la mujer asesinada y desvió el foco de las pruebas científicas clave.

El veredicto de un proceso demoledor

El jury, que se desarrolló durante varias semanas con el testimonio de más de 30 personas entre peritos, policías y familiares, culminó con la decisión unánime de apartar de sus cargos a los tres fiscales que tuvieron bajo su responsabilidad la causa más resonante de la provincia. La fiscal general adjunta, Betina Croppi, fue la encargada de sostener la acusación durante los alegatos. Su exposición fue tajante al señalar que los funcionarios incumplieron con sus deberes básicos y dilataron el esclarecimiento del hecho sin justificación alguna.

Croppi subrayó una contradicción fundamental en la investigación: mientras los fiscales se desgastaban en indagar sobre la vida privada de Nora Dalmasso e impulsar teorías sobre un supuesto «amante asesino», ignoraban evidencia genética contundente. «El principal sospechoso estaba ante sus ojos y no hicieron nada», afirmó la fiscal adjunta, haciendo referencia a Roberto Bárzola, el jardinero cuyo ADN fue hallado en la escena del crimen y sobre quien ahora se posan todas las miradas para un posible juicio ordinario.

La reacción de la familia Macarrón

Para la familia de la víctima, el fallo representa un alivio parcial tras 20 años de señalamientos y estigmatización. Facundo Macarrón, hijo mayor de Nora y quien estuvo presente en la lectura del veredicto junto a su padre Marcelo y su hermana Valentina, calificó la decisión como una «reivindicación». Sin embargo, su discurso estuvo marcado por el dolor acumulado y la falta de empatía de los hoy exmagistrados.

«En parte se hizo justicia, pero ninguno de los fiscales nos pidió perdón», expresó Facundo a la salida de la Legislatura. El joven remarcó que su madre fue tratada desde el inicio como una «mala víctima» y que el accionar judicial «arruinó la vida» de todo su entorno familiar. Para los Macarrón, este paso administrativo es fundamental, pero no es el cierre definitivo; el objetivo sigue siendo que el autor material del asesinato termine tras las rejas para que Nora pueda, finalmente, descansar en paz.

Crónica de una investigación fallida

La destitución de Di Santo, Miralles y Pizarro es el corolario de una cadena de errores que comenzó la misma madrugada del 25 de noviembre de 2006 en el barrio Villa Golf. Durante casi 20 años, la causa Dalmasso pasó por distintas etapas que incluyeron imputaciones fallidas contra el propio hijo de la víctima —por un rastro genético que luego se demostró insuficiente— y contra su esposo, Marcelo Macarrón, quien finalmente fue absuelto en un juicio por jurados en 2022.

Hacia una justicia efectiva

La abogada de la familia, Mariángeles Mussolini, destacó el trabajo del equipo de la fiscalía adjunta y señaló que la búsqueda de justicia efectiva es ahora el norte principal. Con la destitución de los fiscales que obstaculizaron el proceso, se abre una ventana de oportunidad para analizar el rol de Roberto Bárzola bajo una óptica judicial renovada y sin los sesgos de género que empañaron las instrucciones anteriores.

Por su parte, los fiscales destituidos mantuvieron su postura hasta el final. Luis Pizarro, en una declaración que generó controversia, aseguró que con su salida «Córdoba se pierde un buen fiscal». No obstante, el tribunal consideró que el daño provocado a la credibilidad del sistema judicial cordobés y la desidia frente a un crimen de tal magnitud ameritaban la sanción máxima prevista por la ley.

Conclusión: un precedente necesario

La destitución de los tres fiscales del caso Dalmasso sienta un precedente vital en la justicia argentina sobre la responsabilidad de los funcionarios públicos. El fallo no devuelve la vida de Nora, pero establece un límite claro contra la negligencia y la revictimización en procesos de violencia contra las mujeres. Ahora, con un escenario institucional limpio de las figuras que demoraron el proceso por dos décadas, el desafío recae en lograr que las pruebas hablen y que el femicidio de Río Cuarto deje de ser un sinónimo de impunidad.