Colapso del transporte en el AMBA: menos unidades y boletos más caros

Un informe de la UBA revela que el sistema opera con 2.500 colectivos menos que en 2019, mientras la deuda por subsidios supera los $128.000 millones y el servicio sufre recortes.

El sistema de transporte público por automotor en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa una crisis estructural que combina un deterioro histórico con un ajuste acelerado en el último año. Según un reciente informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la flota de colectivos ha experimentado una reducción drástica: hoy circulan casi 2.500 unidades menos que hace seis años. Este vaciamiento del servicio ocurre en un contexto de escalada tarifaria, donde el boleto mínimo registró un incremento superior al 1.200%, golpeando el bolsillo de millones de usuarios que enfrentan esperas cada vez más prolongadas.

La caída de la flota y el recorte del servicio

El análisis documenta que en noviembre de 2019 el parque automotor activo era de 19.348 unidades, cifra que para marzo de 2026 cayó a 16.989 micros. Esta pérdida de capital de trabajo, cercana al 12% estructural, se vio agravada este mes por una decisión de las cámaras empresariales de recortar un 40% adicional las frecuencias ante la falta de recursos para cubrir el costo del gasoil. En la práctica, esto significa que la mayoría de las líneas están operando a un 70% de su capacidad instalada, generando paradas abarrotadas y un servicio que las empresas están a punto de declarar en emergencia técnica.

El laberinto de los subsidios y la deuda estatal

La sostenibilidad del sistema se encuentra comprometida por una deuda de compensaciones tarifarias que supera los $128.000 millones. El Estado nacional y la Provincia de Buenos Aires mantienen demoras en los pagos que impiden a las compañías afrontar los aumentos en los insumos básicos y las paritarias salariales. Según el investigador Rafael Skiadaressis, la fragmentación de los subsidios por jurisdicciones y la suspensión del boleto integrado han generado desajustes que el ajuste fiscal del Gobierno nacional no ha logrado compensar ni con las subas de tarifas ni con transferencias directas.

Conflicto gremial y falta de inversión

La crisis financiera se traduce inevitablemente en tensión social. Este martes 28 de abril, las líneas 707, 333, 407 y 437 del conurbano norte cumplieron ocho días de paro por salarios adeudados, afectando a miles de pasajeros. Las empresas argumentan que, sin una actualización del esquema de subsidios que reconozca los precios reales de los repuestos y el combustible, la renovación de la flota es imposible. El resultado es un parque automotor cada vez más envejecido, con mayor frecuencia de fallas mecánicas y un riesgo creciente para la seguridad vial.

Perspectivas de un sistema en retirada

El informe de la UBA es tajante: sin una política de fondo que garantice la sustentabilidad, el horizonte es de mayor precariedad. El traslado de los costos operativos al usuario, sumado al congelamiento de las compensaciones estatales, ha configurado un escenario donde el transporte deja de ser un derecho garantizado para convertirse en una variable de ajuste económico. Para los usuarios del AMBA, la realidad cotidiana se resume en un servicio que cuesta doce veces más que hace seis años, pero que ofrece menos recorridos, menos unidades y una incertidumbre constante sobre la llegada del próximo colectivo.