Alerta por precarización: se destruyeron 124.000 empleos registrados en un año

Los datos de la Secretaría de Trabajo confirman una drástica caída del empleo asalariado y una precarización del mercado laboral. Se destruyeron más de 24.000 empresas desde el inicio de la gestión.

El mercado laboral argentino atraviesa una transformación estructural que profundiza la fragilidad social. Según los últimos datos oficiales relevados por la Secretaría de Trabajo, el sistema registró una pérdida neta de 124.735 puestos de trabajo en términos interanuales. Sin embargo, la cifra es apenas la superficie de un fenómeno más complejo: una mutación hacia modalidades de contratación con menor estabilidad, escasa protección social y un impacto negativo en la sostenibilidad del sistema previsional.

El fin del empleo asalariado y el refugio en el monotributo

La radiografía del empleo en la Argentina muestra que no solo hay menos puestos, sino que los que se crean son de menor calidad. Mientras el trabajo en relación de dependencia retrocede de manera sostenida, se observa un avance del régimen de monotributo y del trabajo independiente. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) describe la gravedad de la situación con una proporción alarmante: por cada diez trabajadores asalariados registrados que pierde el sistema, solo se crean siete nuevos monotributos.

Este desplazamiento hacia el cuentapropismo no compensa la caída del empleo formal. El empleo asalariado privado sufrió un ajuste de 94.198 puestos (1,5%) en el último año, mientras que el sector público redujo su nómina en 29.372 trabajadores. Esta tendencia refleja un modelo económico que prioriza la flexibilización de hecho, donde el trabajador asume los riesgos ante la ausencia de una estructura de beneficios y seguridad social.

El impacto acumulado desde el inicio de la gestión

Si se analiza el periodo completo desde noviembre de 2023, fecha que marca el inicio del actual mandato presidencial, las cifras adquieren dimensiones críticas. En este lapso, la caída del empleo total alcanza a 322.412 personas, lo que representa una contracción del 3,1% del padrón registrado.

El sector privado ha sido el más afectado en términos nominales, con 189.839 empleos menos. No obstante, el sector de casas particulares es el que más ha sufrido en términos porcentuales, con un recorte del 4,7% de su fuerza laboral (21.637 puestos), evidenciando cómo la crisis económica golpea primero a los sectores más vulnerables y dependientes del consumo de las familias de clase media.

Desaparición de empresas: 77 unidades menos por día

La destrucción de empleo es la consecuencia directa de un proceso paralelo de mortalidad empresarial. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), solo durante el mes de enero de 2025 se perdieron 1.632 empleadores. Esta cifra se traduce en un promedio devastador: la desaparición de más de 77 empresas por cada día laboral.

Desde el comienzo de la actual gestión económica, la sangría de unidades productivas asciende a 24.240 empresas. El cierre de estas pymes y comercios no solo implica la pérdida inmediata de puestos de trabajo, sino también la destrucción del tejido productivo y del conocimiento técnico acumulado, factores cuya recuperación suele demandar años de estabilidad y crecimiento.

Perspectivas y sostenibilidad previsional

El cambio en la composición del empleo hacia modalidades independientes enciende alarmas sobre el futuro del sistema de seguridad social. Al reducirse la base de trabajadores que realizan aportes plenos y aumentar la cantidad de contribuyentes de escalas bajas de monotributo, el financiamiento de las jubilaciones y pensiones se ve seriamente comprometido.

La persistencia de este esquema económico sugiere que la tendencia se mantendrá en el corto plazo. Sin políticas activas de fomento a la contratación formal y de sostenimiento de las pequeñas y medianas empresas, el mercado laboral argentino corre el riesgo de consolidar una estructura de alta precariedad, donde el trabajo registrado sea una excepción y no la regla.