Nafta por las nubes: subió 400% con Milei y explotan las conversiones a GNC

El fuerte encarecimiento de los combustibles líquidos impulsó un incremento del 70% en las instalaciones de equipos de gas, consolidando un ahorro operativo cercano al 60% para los conductores.

La desregulación de los precios de la energía y las sucesivas actualizaciones en los surtidores han configurado un nuevo mapa de movilidad en Argentina. Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, el precio de la nafta acumuló un aumento del 400%, transformando el llenado de un tanque estándar en un desembolso que hoy promedia los $118.000. Ante este escenario, el Gas Natural Comprimido (GNC) ha resurgido como el refugio predilecto para los bolsillos, registrando en marzo un incremento del 40% en conversiones respecto al mes anterior.

Una brecha de costos insostenible

La matemática detrás del fenómeno es contundente. Mientras que por 10 litros de nafta súper se deben pagar aproximadamente $22.000, un tanque de GNC de 40 litros —que ofrece un rendimiento equivalente— tiene un costo de apenas $9.000. Esta diferencia de valores representa un ahorro directo del 60%, una cifra que ha despertado un interés masivo similar al registrado tras la crisis del año 2001.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el valor del GNC se sitúa entre un 35% y 40% por debajo de la nafta, una brecha que se estira hasta el 50% en el interior del país. Esta disparidad responde a que, mientras los combustibles líquidos sufrieron incrementos de hasta el 25% en un solo mes, el gas se ajustó en un rango mucho más conservador de entre el 10% y el 15%.

Inversión y amortización acelerada

La instalación de un equipo de quinta generación, el estándar más solicitado hoy en el mercado, ronda entre los $1,1 millones y $1,35 millones. Si bien el costo inicial es elevado, las facilidades de financiación en hasta 24 cuotas y la velocidad del retorno de inversión están traccionando la demanda.

Para un conductor de aplicaciones de viaje o taxis, que puede lograr un ahorro diario de $30.000, el equipo se amortiza en apenas un mes y medio de trabajo. En el caso de un usuario particular que recorre unos 10.000 kilómetros al año, el punto de equilibrio se alcanza en poco más de doce meses. Este fenómeno no solo afecta a los automóviles; en 2026, el GNC se ha consolidado también como una alternativa estratégica para el transporte de carga y pasajeros, con colectivos en el AMBA y camiones de gran porte utilizando corredores viales clave desde el NOA hasta la Patagonia.

El motor de Vaca Muerta

El respaldo de este auge es la producción récord de gas nacional. El desarrollo de Vaca Muerta permite que el suministro de GNC sea constante y más económico que la importación de combustibles líquidos. De hecho, en 2025 se alcanzó el hito de la primera fractura hidráulica abastecida íntegramente con gas propio. Actualmente, el gas en «boca de pozo» representa solo el 10% del precio final en surtidor, lo que otorga una previsibilidad de costos que la nafta, atada a la cotización internacional del crudo, no puede ofrecer.