Inflación en góndolas y el precio de la carne alcanza su máximo histórico
Nuevas listas de precios en supermercados y un desplome histórico en el consumo de carne marcan la agenda económica, donde el asado ya duplica la inflación oficial y se vuelve inalcanzable.
Luego de los recientes ajustes en el precio de los combustibles, el sector minorista y mayorista comenzó a recibir nuevas listas de precios con remarcaciones que oscilan entre el 2% y el 9%. Este fenómeno, que se suma a un escenario de retracción del consumo, coincide con un dato alarmante revelado por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA): el consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en 20 años, mientras los precios de los cortes más populares subieron un 63,6% interanual, duplicando la inflación general del 33,1%.
Remarcaciones en supermercados y logística
La inflación en alimentos no da tregua. Durante la segunda semana de marzo, los productos de la canasta básica en supermercados registraron un alza del 0,7%, acumulando un 1,9% en lo que va del mes. Según fuentes del sector supermercadista, las nuevas listas de precios con subas de hasta el 9% no responden exclusivamente al conflicto bélico en Medio Oriente, sino a una «recomposición de márgenes» de proveedores que no actualizaban sus valores desde hace meses.
Sin embargo, desde la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM) sostienen una visión distinta, atribuyendo los incrementos al encarecimiento de los costos logísticos derivados del aumento del 10% en los combustibles. Los rubros más afectados incluyen productos de limpieza, lácteos, bebidas alcohólicas y yerba mate. Ante este panorama, la Confederación General Almacenera instó a los comerciantes a no convalidar «aumentos abusivos» y recomendó la sustitución de productos por marcas pymes regionales para proteger el bolsillo de los consumidores.
El drama de la carne: un lujo para pocos
El informe de CICCRA expone una realidad crítica para la mesa de los argentinos. El consumo per cápita de carne vacuna se desplomó a 47,3 kilos anuales, una cifra que no se veía desde hace dos décadas y que queda muy lejos de los 68,4 kilos registrados en 2008. Este retroceso del 13,8% en el primer bimestre de 2026 está directamente vinculado a la pérdida del poder adquisitivo y a una menor producción ganadera, que cayó un 9,1% respecto al año anterior.
Los precios en el mostrador explican gran parte de esta deserción proteica. En febrero, el precio promedio de los cortes vacunos trepó un 7,4% mensual. El asado, símbolo de la gastronomía nacional, alcanzó un valor de $16.852,4 por kilo, lo que representa un incremento interanual del 67,6%. Otros cortes, como la nalga y el cuadril, ya superan la barrera de los $20.000, consolidándose como productos de lujo.
Proyecciones y contexto económico
La consultora EcoGo, dirigida por Marina Dal Poggetto, estima que la inflación general de marzo se ubicará en torno al 2,9%, manteniendo la inercia del primer bimestre. A pesar de que la dinámica de los alimentos se encuentra levemente por debajo del índice general en algunas mediciones, el peso de la canasta básica sigue asfixiando a los hogares.
El «círculo vicioso» de menos producción, salarios licuados (con pérdidas reales de hasta el 20%) y precios en ascenso, plantea un desafío urgente para la política económica. Mientras el Gobierno nacional apuesta al ajuste fiscal para contener la macroeconomía, el impacto en la dieta básica de la población refleja una vulnerabilidad social creciente. Con una canasta básica total que alcanzó los $1.397.671,83, la distancia entre el salario promedio y el costo de vida se ensancha, dejando a millones de ciudadanos fuera del mercado de consumo de productos esenciales.
