Tehuel de la Torre: perpetua firme para un crimen sin cuerpo

A cinco años de la desaparición, la justicia ratificó la pena máxima para Luis Ramos. Sin embargo, el paradero de la víctima sigue siendo el mayor interrogante del caso.

El 11 de marzo de 2021, Tehuel de la Torre, un joven varón trans de 21 años, salió de su casa en San Vicente con la ilusión de conseguir un empleo como mozo. Nunca regresó. Hoy, al cumplirse un lustro de aquel día, el escenario judicial presenta una certeza y una herida abierta: el principal responsable, Luis Alberto Ramos, cumple una condena a prisión perpetua ya confirmada, pero el cuerpo de Tehuel sigue sin aparecer, convirtiéndose en un símbolo de la violencia estructural y el odio de género en Argentina.

El camino hacia la condena máxima

La resolución del caso marcó un hito en la jurisprudencia argentina sobre crímenes de odio. El 30 de agosto de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Plata sentenció a Ramos a la pena máxima. Los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo no solo lo hallaron culpable del asesinato, sino que destacaron la crueldad implícita en la desaparición del cadáver.

Esta sentencia fue ratificada el 11 de julio de 2025 por la Sala I del Tribunal de Casación Penal bonaerense. Los magistrados Daniel Carral y Ricardo Maidana rechazaron las apelaciones de la defensa, confirmando que se trató de un homicidio agravado por odio a la identidad de género y orientación sexual. El fallo fue contundente: Ramos aprovechó la precariedad laboral de Tehuel para atraerlo a una trampa, y la posterior destrucción de sus restos y pertenencias representó un intento de «borramiento» de su identidad.

Las pruebas que quebraron el silencio

A pesar de la ausencia del cuerpo, el rompecabezas probatorio fue irrefutable para la justicia. La fiscalía logró reconstruir las últimas horas de Tehuel mediante una serie de evidencias técnicas y materiales:

  • Evidencia digital: Una fotografía hallada en el celular de Tehuel lo ubicaba en la casa de Ramos a las 20:42 del día de su desaparición.

  • Rastros biológicos: El hallazgo de manchas hemáticas en las paredes de la vivienda de Ramos, cuyo perfil genético coincidía con el de la víctima.

  • Pertenencias calcinadas: Restos de la campera y el celular de Tehuel fueron encontrados quemados en un terreno lindero, lo que demostró el intento de ocultamiento.

  • Geolocalización: El seguimiento de la tarjeta SUBE y las antenas de telefonía situaron a la víctima y al victimario en el mismo radio espacio-temporal.

La deuda pendiente: Oscar Montes y el paradero final

Mientras Ramos cumple su sentencia, la pata judicial del caso aún tiene un capítulo pendiente. Oscar Montes, el segundo imputado, aguarda el inicio de su debate ante un jurado popular. Aunque ambos negaron los cargos inicialmente, la evidencia los sitúa como piezas clave en el engranaje que terminó con la vida del joven.

Por otro lado, la búsqueda de los restos de Tehuel no se detuvo, aunque los resultados han sido nulos. El Ministerio de Seguridad de la Nación mantiene vigente una recompensa de 5 millones de pesos para quien aporte datos que permitan localizarlo. Para la querella y las organizaciones de derechos humanos, la ausencia del cuerpo es una «extensión del crimen» que impide el duelo de su familia y la comunidad.

Un espejo de la vulnerabilidad trans

El caso de Tehuel de la Torre desnudó la realidad de miles de personas trans en Argentina. La falta de acceso al empleo formal obliga a muchos jóvenes a aceptar ofertas en la informalidad absoluta, quedando expuestos a situaciones de extrema peligrosidad.

La justicia ha dado un paso fundamental al reconocer el odio de género como el motor del asesinato. Sin embargo, la sociedad se enfrenta a una pregunta que, cinco años después, sigue sin respuesta en los rastrillajes de San Vicente: ¿Dónde está Tehuel? Hasta que no aparezca, la sentencia, aunque firme, seguirá teniendo un sabor a justicia incompleta.