El mercado laboral bajo presión: se perdieron 13.100 empleos tras el triunfo electoral

Los datos del SIPA confirman una aceleración en la destrucción de puestos formales en noviembre, acumulando una baja de 86.000 empleos en el segundo semestre mientras el salario pierde frente a la inflación.

La euforia electoral del oficialismo libertario en octubre pasado no ha logrado trasladarse, al menos de forma inmediata, a los indicadores de la economía real. Según el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), noviembre de 2025 cerró con una caída de 13.100 empleos registrados en el sector privado formal. Este dato no solo marca el pulso del primer mes pos-elecciones, sino que profundiza una tendencia contractiva que el mercado laboral viene arrastrando desde mediados del año pasado.

Una radiografía de la caída del empleo

Tras un 2024 marcado por una rápida destrucción de puestos de trabajo, el inicio de 2025 mostró una recuperación que resultó ser un espejismo de corto aliento. Aquel repunte se estancó hacia mayo y, desde junio, el indicador entró en terreno negativo de forma ininterrumpida.

En el periodo comprendido entre junio y noviembre de 2025, la economía argentina destruyó un total de 86.000 empleos. Esta cifra refleja una fragilidad estructural que la victoria política del Gobierno nacional aún no ha logrado revertir. Al comparar los datos con noviembre de 2024, el retroceso del empleo asalariado es del 1,1%, lo que equivale a 114.800 trabajadores menos en el sistema formal.

Salarios vs. Inflación: el poder adquisitivo en jaque

Más allá de la pérdida de puestos, quienes mantienen su empleo enfrentan una erosión constante de sus ingresos. En noviembre, la remuneración nominal bruta promedio se ubicó en $1.836.177, lo que representa un aumento interanual del 30,1%. Sin embargo, frente a una inflación del 31,4% en el mismo periodo, los trabajadores sufrieron una pérdida real del 1,3% de su capacidad de compra.

La situación es aún más delicada si se observa la mediana salarial (el valor que divide a la población trabajadora en dos partes iguales), que se situó en $1.394.745. En este caso, el aumento interanual fue del 29,5%, lo que implica una caída del poder adquisitivo de 1,9 puntos porcentuales. Esto indica que los sectores de menores ingresos dentro de la formalidad son los que más están sufriendo el ajuste de precios.

Precarización y el auge del cuentapropismo

Un dato relevante que arroja el SIPA es la mutación del mercado de trabajo hacia formas más precarias. Mientras el empleo asalariado cae, el trabajo independiente (monotributistas y autónomos) mostró una variación positiva del 0,6% respecto al mes anterior.

  • Monotributo Social: Creció un 3,5%, reflejando la búsqueda de una red de contención mínima ante la falta de empleo en relación de dependencia.

  • Monotributo General: Subió un 0,3%.

  • Autónomos: Incrementó un 0,4%.

A pesar de este leve repunte mensual en el cuentapropismo, la comparación interanual es devastadora: el trabajo independiente en su conjunto cayó un 10,2% (320.600 personas menos) respecto a noviembre de 2024. Actualmente, el universo laboral se compone de 10,035 millones de asalariados registrados y 2,817 millones de independientes.

Desempeño por sectores

El retroceso de noviembre fue transversal a casi todas las categorías de la economía:

  1. Sector Privado: Cayó un 0,2% mensual (78.800 personas menos en el año).

  2. Sector Público: Registró una baja del 0,4% mensual, en línea con las políticas de ajuste fiscal del Ejecutivo.

  3. Casas Particulares: Fue el único rubro con signo positivo, subiendo un 0,6%.

Un escenario de incertidumbre

La aceleración en la pérdida de empleos tras la victoria electoral de octubre plantea un interrogante sobre la velocidad de la reactivación económica prometida. El mercado laboral formal no solo se está achicando, sino que se está precarizando y perdiendo la carrera contra los precios. Sin una recuperación de la inversión y el consumo que detenga la sangría de puestos en el sector privado, el «voto confianza» de las urnas podría verse tensionado por la realidad social de las estadísticas oficiales.