Supermercadistas en alerta: el 80% no prevé mejoras en el consumo para 2026

Un relevamiento del INDEC reveló que el 25% de los empresarios califica su situación actual como mala, mientras la caída de la demanda obliga a reducir el personal.

El escenario para el sector comercial argentino se interna en un «cono de sombras» que parece no tener una salida inmediata. Según la última encuesta de Tendencias de Negocios publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Estadísticas (INDEC), la confianza empresarial en el sector de supermercados y autoservicios mayoristas sufrió una marcada caída en enero, consolidando una tendencia negativa que ya acumula tres meses consecutivos de retroceso.

El dato más alarmante que arroja el informe oficial es el escepticismo generalizado: el 80,1% de los empresarios del sector considera que el escenario económico no mostrará cambios o, incluso, empeorará en el corto plazo. Este pesimismo estructural se sustenta en una realidad ineludible para las góndolas: la estrepitosa caída de la demanda, señalada por el 52,5% de los consultados como el principal factor detrás de la crisis de actividad.

Confianza en baja y ajuste en las dotaciones

El Índice de Confianza Empresarial (ICE) retrocedió a 1,3 puntos en el primer mes de 2026. Si bien el indicador aún se mantiene en terreno técnico positivo —lejos de los valores críticos registrados a mediados de 2025—, la curva descendente iniciada en noviembre pasado preocupa a los analistas. La percepción de la actualidad es cruda: mientras solo un 8,8% de los supermercadistas define su situación como «buena», un contundente 25% la califica directamente de «mala».

Este pesimismo ya se traduce en decisiones concretas sobre el empleo. El relevamiento del INDEC arroja una cifra inquietante para el mercado laboral: el 22,5% de las empresas planea disminuir su dotación de personal en el próximo trimestre. En contrapartida, la intención de incorporar nuevos trabajadores es inexistente (0%), lo que preanuncia un enfriamiento severo en las contrataciones del sector servicios.

Desafíos financieros y el peso de los precios

La salud financiera de las compañías también muestra signos de agotamiento. El 15% de los empresarios define su situación financiera como mala, duplicando a quienes la consideran buena (7,5%). A esto se suma la persistente barrera del crédito: para casi el 33% de los encuestados, acceder a financiamiento es «difícil», mientras que apenas un 3,8% encuentra facilidades en el sistema bancario.

En cuanto a la política de precios, la dinámica inflacionaria sigue marcando la pauta de las góndolas. A pesar de la caída en las ventas, el 57,5% de los empresarios reconoció haber aumentado sus precios durante el último período, en un intento por sostener los márgenes de rentabilidad frente a costos fijos crecientes.

Stocks y horizontes inciertos

Respecto al nivel de inventarios, el 21,3% de los comercios admitió que sus stocks se encuentran por debajo de lo normal, lo que podría generar cuellos de botella si se produjera un cambio brusco en la demanda. Sin embargo, con un 71,3% de los consultados convencido de que la situación se mantendrá igual, la apuesta del sector es la cautela extrema.

En conclusión, el supermercadismo argentino inicia el año con una visión defensiva. Sin señales claras de una recuperación del poder adquisitivo que traccione el consumo masivo, las empresas optan por el recorte de gastos y la reducción de estructuras, a la espera de un cambio de ciclo que, por ahora, las estadísticas no logran vislumbrar.