Apertura de importaciones y retracción interna golpean a la histórica fábrica de tractores Pauny

La histórica fábrica de tractores en Las Varillas enfrenta un escenario crítico tras la apertura comercial y la retracción económica, poniendo en riesgo cientos de empleos en el motor productivo cordobés.

El sector de la maquinaria agrícola argentina atraviesa una de sus tormentas más perfectas en décadas, y la fábrica Pauny, emblema del desarrollo industrial en Las Varillas, Córdoba, se encuentra hoy en el ojo del huracán. La combinación de una apertura de importaciones agresiva y una severa retracción interna ha transformado el liderazgo histórico de la firma en una lucha por la supervivencia operativa. Con una estructura que sostiene a cerca de 500 empleados directos y más de 800 si se consideran los puestos indirectos, la incertidumbre en la planta cordobesa resuena no solo en los balances contables, sino en el tejido social de toda una región que depende de su ritmo de producción.

Un gigante golpeado por el cambio de reglas

El inicio de 2026 ha consolidado una tendencia que comenzó a gestarse a finales del año pasado. La planta de Pauny, reconocida por su resiliencia tras la crisis de 2001, enfrenta hoy un mercado local paralizado por la falta de financiamiento y una competencia externa que juega con ventajas de costos difícilmente igualables. La entrada de tractores de menor porte, principalmente ensamblados con componentes provenientes de India y otros mercados asiáticos, ha desplazado a la producción nacional en los segmentos más dinámicos.

Esta apertura de importaciones no ha llegado acompañada de una baja proporcional en los costos impositivos o logísticos para los fabricantes locales. Como resultado, la maquinaria nacional queda en una posición de vulnerabilidad frente a equipos que ingresan con precios de dumping o subsidios de origen. Para Pauny, que ha sido durante años el termómetro de la inversión rural en el departamento San Justo, la situación se traduce en un stock acumulado que no encuentra salida en los concesionarios.

El impacto social: Suspensiones y reclamos de la UOM

La retracción interna no es solo una estadística de ventas; tiene rostros y familias detrás. A finales de 2025, la empresa se vio obligada a implementar esquemas de suspensiones rotativas y reducción de jornadas laborales para evitar despidos masivos. Sin embargo, la persistencia de la crisis en los primeros meses de este año ha tensado la cuerda con los representantes gremiales.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) ha tomado una postura firme, exigiendo el retorno a la actividad plena sin que esto implique rebajas salariales que licúen el poder adquisitivo de los operarios. Desde el sindicato advierten que la industria metalmecánica es el corazón de Las Varillas y que cualquier debilidad en Pauny genera un efecto dominó en los talleres satélites, proveedores de servicios y el comercio minorista local. La paz social de la región depende, en gran medida, de que las chimeneas de la fábrica sigan activas.

La competencia externa y el desafío de la competitividad

Uno de los puntos de mayor fricción para los directivos de la firma es la desigualdad de condiciones frente al mercado externo. Mientras que la industria argentina debe lidiar con una presión tributaria elevada y costos energéticos en ascenso, la maquinaria importada fluye con menos restricciones. Los tractores de origen indio, en particular, han ganado terreno en el sector frutihortícola y en las pequeñas explotaciones ganaderas, nichos donde la marca nacional solía ser fuerte.

Para recuperar la competitividad, el sector reclama un plan integral que no solo limite la entrada indiscriminada de bienes finales, sino que también ofrezca incentivos fiscales a la fabricación con componentes locales. Sin una política industrial clara, advierten analistas del sector, el riesgo de que la industria nacional se convierta en una mera ensambladora de piezas extranjeras es cada vez más real.

ExpoAgro: El horizonte de una posible reactivación

Todas las miradas están puestas ahora en la próxima edición de ExpoAgro en San Nicolás. Históricamente, esta feria es el escenario donde se cierran los grandes negocios del año y donde el Gobierno suele anunciar líneas de crédito subsidiadas a través del Banco Nación y la banca pública.

La esperanza de Pauny radica en que aparezcan herramientas financieras con tasas de interés real negativas o plazos de gracia extendidos. El productor agropecuario tiene la necesidad de renovar su parque automotor, pero la falta de rentabilidad y la ausencia de crédito lo mantienen en una postura de cautela extrema. Si los anuncios oficiales logran reactivar la demanda en la feria, la fábrica cordobesa podría ver una luz al final del túnel para normalizar sus turnos de trabajo.

Conclusión: Un futuro entre la política y el mercado

La crisis de Pauny es un síntoma de un debate más profundo sobre el modelo de desarrollo que Argentina busca implementar. ¿Es posible sostener una industria nacional pesada frente a una apertura de mercados globalizada? El caso de Las Varillas demuestra que no se trata solo de eficiencia empresarial, sino de un equilibrio político y social. La protección de los puestos de trabajo y el mantenimiento de la soberanía tecnológica en el agro son activos que, una vez perdidos, son casi imposibles de recuperar. El destino de los tractores amarillos en 2026 será, sin duda, un indicador clave del éxito o fracaso de las políticas económicas actuales.