Crisis en farmacias: advierten por posibles faltantes de medicamentos ante el corte en la cadena de pagos

La Confederación Farmacéutica Argentina denunció retrasos de obras sociales y prepagas desde diciembre. Alertan que la imposibilidad de reponer stock podría derivar en un grave problema sanitario.

El sistema de salud argentino enfrenta una nueva y peligrosa grieta en su estructura básica. Esta vez, el foco de conflicto se sitúa en los mostradores de las farmacias, donde la falta de financiamiento por parte de los financiadores del sistema —obras sociales y prepagas— amenaza con interrumpir el suministro de fármacos esenciales. Desde el sector advierten que, de no normalizarse la situación antes de que finalice febrero, la escasez de medicamentos en góndolas será «complicada y visible» para toda la población.

Un desfasaje financiero que se vuelve económico

La presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA), Alejandra Gómez, encendió las alarmas al describir una situación que ya superó la barrera de lo administrativo. Según la directiva, la cadena de pagos se encuentra prácticamente interrumpida debido a retrasos que, en muchos casos, se arrastran desde diciembre de 2025. Esta mora impide que los farmacéuticos puedan abonar a laboratorios y droguerías, bloqueando la reposición de mercadería.

«Esto pone a las farmacias en una situación muy complicada, con una imposibilidad de poder continuar y brindar servicios», señaló Gómez en recientes declaraciones radiales. El diagnóstico es claro: las «estrategias» financieras que los locales de barrio solían implementar para sostener el servicio —como el uso de ahorros propios o el retraso de otros pagos— se han agotado tras meses de asfixia. Lo que comenzó como un desajuste financiero se ha transformado en una crisis económica sectorial que pone en jaque la sostenibilidad del servicio.

El riesgo del «vacío sanitario» en las góndolas

El mayor temor de las autoridades farmacéuticas es que el conflicto escale hasta convertirse en un problema sanitario generalizado. Actualmente, la dificultad de reposición no solo afecta a los afiliados de las obras sociales con demoras, sino que impacta en el stock general de las farmacias. Esto implica que incluso un paciente particular o alguien con una prepaga que cumple sus pagos podría encontrarse con la respuesta de «no hay stock» al intentar adquirir un tratamiento.

El caso de PAMI es el más sensible debido a su volumen de afiliados, pero la problemática se extiende a diversas obras sociales provinciales y prepagas de alcance nacional. La imposibilidad de acceder a tratamientos crónicos o medicamentos de urgencia representa un riesgo directo para la salud pública, especialmente en un contexto de vulnerabilidad económica donde la farmacia de barrio funciona como el primer eslabón de contención del sistema.

Mesa de trabajo: la búsqueda de una solución urgente

Ante la inminencia de un colapso en la prestación, desde la COFA han propuesto la creación de una mesa de trabajo multisectorial para la próxima semana. El objetivo es reunir a todos los eslabones de la cadena: laboratorios, distribuidores, farmacias y financiadores (obras sociales y prepagas). La intención es encontrar un mecanismo de pago que devuelva la previsibilidad al sistema y evite que la crisis de deuda se traslade definitivamente a la salud de los pacientes.

La urgencia es máxima. Para el sector, el plazo límite es el cierre de febrero de 2026. Si para entonces no existe un compromiso de pago efectivo y un acortamiento de los plazos de liquidación, el escenario de góndolas vacías pasará de ser una advertencia a una realidad cotidiana para los argentinos.

Un sistema al límite de su capacidad

La crisis de las farmacias es el síntoma de un sistema de salud que no logra equilibrar sus costos internos con los tiempos de la economía real. No se trata simplemente de una disputa por intereses entre cámaras y obras sociales, sino de la garantía de acceso a un bien social básico como es el medicamento. El éxito de la mesa de trabajo propuesta será determinante para evitar que una crisis de papeles termine costando vidas.