El precio de la carne se dispara en febrero y recalienta la inflación de alimentos
Con un incremento del 2% en la tercera semana del mes, el rubro cárnico ya explica la mitad de la suba mensual del sector. La dinámica presiona sobre el poder adquisitivo en plena crisis.
La inflación de los alimentos no da tregua y vuelve a situarse como el principal motor de la inestabilidad económica en Argentina. Durante la tercera semana de febrero de 2026, el rubro experimentó una presión renovada, impulsada fundamentalmente por el comportamiento del mercado cárnico. Según datos privados, la carne registró un salto cercano al 2% semanal, un movimiento que encendió las alarmas tanto en los despachos oficiales como en los mostradores de las carnicerías de todo el país.
El peso de la carne en la canasta básica
El informe semanal de la consultora LCG revela que, si bien la variación general de alimentos y bebidas fue del 0,5% en los últimos siete días, el rubro carnes se desmarcó con un aumento del 1,9%. Esta aceleración, que se mantiene por tercera semana consecutiva, tiene un impacto desproporcionado en el índice general debido a su alta ponderación en el consumo de los hogares argentinos.
En términos de incidencia mensual, el aumento de la carne explicó 1,63 puntos porcentuales del total del rubro alimentos. En la práctica, esto significa que casi el 50% de la inflación mensual promedio del sector —que actualmente se ubica en el 3,4%— se debe exclusivamente al encarecimiento de los cortes vacunos y sus derivados. Este fenómeno ocurre en un contexto de crisis de ingresos donde el consumo de proteínas animales suele ser el primer ajuste que realizan las familias para equilibrar sus presupuestos.
Bajas que no alcanzan para compensar
El relevamiento muestra una dinámica de precios heterogénea. Mientras la carne y las verduras (que subieron un 1,4%) empujaron el índice hacia arriba, otros segmentos registraron retrocesos que actuaron como un débil contrapeso. Las bebidas e infusiones para el hogar cayeron un 1,2%, mientras que las frutas y los lácteos mostraron descensos del 0,9%.
Sin embargo, estos alivios parciales no logran neutralizar el núcleo duro de los aumentos. En el acumulado de las últimas cuatro semanas, otros productos esenciales también muestran variaciones preocupantes:
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Panificación, cereales y pastas: 3,9%
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Verduras: 3,7%
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Aceites: 3,2%
Esta configuración refleja que la presión inflacionaria no es un evento aislado de un solo producto, sino una tendencia generalizada que se ensaña con los componentes básicos de la alimentación.
Alerta por la aceleración mensual
Uno de los datos más inquietantes del informe es la aceleración de la inflación mensual promedio. En tan solo un mes, este indicador trepó del 2,4% al 3,4%, marcando un salto de un punto porcentual que rompe con la relativa estabilidad de los meses previos.
Resulta paradójico que, aunque el 84% de los productos relevados no mostró variaciones de precio en la última semana, el restante 16% —donde se ubican las categorías de mayor consumo— tuvo incrementos lo suficientemente fuertes como para sostener e incrementar la inercia alcista. Para los especialistas, esto evidencia una «inflación de núcleo» en alimentos que es extremadamente difícil de doblegar.
Un primer trimestre bajo presión
El comportamiento de los precios en febrero será determinante para la evolución de la inflación del primer trimestre de 2026. Con la carne liderando las subas, el impacto social es inmediato, afectando la percepción de los consumidores y profundizando la caída del consumo masivo.
Resta observar si este ajuste en el precio de la carne responde a un reacomodamiento puntual de la oferta o si es el inicio de una nueva escalada que obligará a revisar las metas inflacionarias del año. En un escenario de recesión y crisis de ingresos, cada punto que sube la carne es un golpe directo al corazón de la seguridad alimentaria de miles de familias.
