Miopía infantil en aumento: oftalmólogos advierten por el uso desmedido de pantallas
Uno de cada dos niños presenta problemas de visión debido a la exposición prolongada a dispositivos digitales. Expertos recomiendan actividades al aire libre y controles anuales para frenar esta tendencia.
La salud visual de las nuevas generaciones enfrenta un desafío sin precedentes. Según especialistas, el incremento de la miopía infantil ha alcanzado niveles alarmantes, consolidándose como una problemática de salud pública que afecta a la mitad de la población escolar. El fenómeno, estrechamente vinculado al uso intensivo de teléfonos celulares, tablets y computadoras, está transformando la fisonomía ocular de niños y adolescentes, quienes pasan gran parte de su día enfocando objetos a corta distancia.
El impacto de la visión cercana prolongada
La miopía es una condición en la que el globo ocular se alarga excesivamente, lo que provoca que los objetos lejanos se vean borrosos. El oftalmólogo Matías Igliki señala que el problema está directamente relacionado con la «visión cercana prolongada». Al mantener la vista fija en pantallas situadas a menos de 50 centímetros durante horas, el ojo realiza un esfuerzo de acomodación constante que acelera el desarrollo de esta patología.
Aunque la miopía suele progresar entre los 3 y los 25 años, el inicio temprano en la infancia preocupa a la comunidad médica. Si no se interviene a tiempo, existe el riesgo de evolucionar hacia una miopía patológica. Esta condición no solo implica una dependencia total de lentes, sino que aumenta significativamente las probabilidades de sufrir complicaciones graves en la edad adulta, como desprendimiento de retina, glaucoma o pérdida visual irreversible.
Prevención: la regla 20-20-20 y la vida al aire libre
Ante este escenario, los especialistas insisten en que la prevención es la herramienta más efectiva. Para mitigar el estrés visual, se recomienda implementar la regla 20-20-20: cada 20 minutos de uso de pantallas, el niño debe descansar la vista durante 20 segundos mirando hacia un punto lejano, situado aproximadamente a seis metros de distancia. Este simple ejercicio permite que los músculos oculares se relajen y recuperen su posición natural.
Asimismo, la exposición a la luz natural juega un rol protector fundamental. Diversos estudios indican que realizar actividades al aire libre ayuda a frenar el crecimiento del globo ocular. Mirar al horizonte, jugar en espacios abiertos y limitar el tiempo frente a dispositivos electrónicos no son solo recomendaciones pedagógicas, sino necesidades biológicas para el desarrollo sano de la visión a distancia.
La importancia del chequeo anual
El diagnóstico temprano es determinante para evitar que la graduación aumente de forma descontrolada. Los médicos recomiendan realizar controles oftalmológicos anuales, especialmente antes del inicio del ciclo lectivo. En muchos casos, los niños no manifiestan dificultades porque se acostumbran a su visión deficiente, lo que puede derivar en bajo rendimiento escolar o dolores de cabeza recurrentes.
