Incendios en Chubut: las lluvias traen alivio pero el fuego ya arrasó 56.000 hectáreas

Las precipitaciones en la cordillera ayudaron a contener sectores críticos en Los Alerces y Puerto Patriada. Sin embargo, las autoridades advierten que los focos subterráneos mantienen el escenario en alerta.

La crisis ígnea que azota a la provincia de Chubut desde principios de año ha alcanzado dimensiones devastadoras. A pesar de las recientes precipitaciones registradas en la zona cordillerana, el último informe oficial confirma que ya son 56.000 las hectáreas afectadas por las llamas. Si bien el agua caída —que alcanzó los 30 milímetros en puntos estratégicos— representó un respiro para los brigadistas, el operativo de combate continúa activo ante la persistencia de «puntos calientes» que amenazan con reactivarse bajo la superficie.

El impacto de las lluvias y nevadas en la cordillera

Las precipitaciones llegaron en un momento crítico para áreas sensibles como Puerto Patriada, el Parque Nacional Los Alerces y la zona de Desembocadura El Tigre-Lago Cholila. En las zonas más elevadas, las lluvias se transformaron incluso en nevadas, lo que contribuyó a bajar drásticamente la temperatura del suelo y reducir la intensidad de los focos superficiales.

No obstante, los especialistas advierten que este alivio meteorológico es parcial. En incendios de tal magnitud, el fuego suele quedar «encajonado» o activo en las raíces y el mantillo del bosque. Por ello, este miércoles las cuadrillas de brigadistas retomaron las tareas de terreno, realizando recorridas técnicas para enfriar los sectores donde el agua no logró penetrar lo suficiente para extinguir las brasas subterráneas.

Los focos más críticos: Puerto Patriada y Los Alerces

La situación se divide en varios frentes de combate con niveles de afectación dispares:

  • Puerto Patriada: Es el foco de mayor envergadura. Iniciado a comienzos de enero, ya ha consumido más de 30.000 hectáreas. Aunque gran parte de su perímetro se encuentra actualmente contenido, aún registra actividad en sectores de difícil acceso.

  • Parque Nacional Los Alerces: El fuego ha golpeado severamente el patrimonio natural, afectando más de 26.000 hectáreas de bosque nativo, arbustales y pastizales. Aquí, el monitoreo es constante, ya que cualquier cambio en la dirección del viento podría reavivar las llamas en zonas de vegetación densa.

  • Lago Cholila (Desembocadura El Tigre): A diferencia de los anteriores, este incendio permanece activo. Hasta el momento ha superado las 200 hectáreas y cuenta con el despliegue prioritario de medios aéreos y apoyo logístico terrestre para evitar que se descontrole hacia zonas boscosas vírgenes.

El desafío de la extinción definitiva

El comportamiento del fuego en la Patagonia depende de un equilibrio extremadamente frágil entre la humedad ambiente y la velocidad del viento. Las autoridades provinciales y del Servicio Nacional de Manejo del Fuego remarcaron que, si bien el clima «jugó a favor» en las últimas horas, no se puede hablar aún de incendios extinguidos.

El despliegue de los brigadistas se mantiene firme, enfocándose ahora en la liquidación de perímetros. El objetivo es asegurar que las 56.000 hectáreas de cicatriz negra no se expandan, protegiendo lo que queda del bosque nativo y las áreas de interfase donde residen comunidades locales.