La inflación en las provincias expone la brecha con los datos del INDEC
Informes privados revelan disparidades regionales y costos de vida que superan ampliamente la medición oficial, mientras el Gobierno mantiene en suspenso la actualización del IPC.
En la víspera de que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dé a conocer el dato nacional de inflación, el debate económico se ha desplazado hacia la creciente brecha entre las estadísticas oficiales y la realidad del bolsillo en el interior del país. La decisión oficial de postergar la implementación de una nueva metodología para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) ha dejado al organismo trabajando con una canasta desactualizada que no refleja los hábitos de consumo actuales ni las marcadas asimetrías de costos entre las provincias.
Según los últimos registros del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de enero, que marca la línea de indigencia para una familia tipo, se situó en $589.510. Sin embargo, relevamientos de consultoras privadas, como Analytica, exponen que el costo real para cubrir las necesidades de un hogar de clase media es significativamente superior, llegando a superar los $900.000 en las regiones más costosas del país.
El mapa de la carestía: Patagonia vs. Norte
El informe de Analytica, que compara productos idénticos de supermercado en todo el territorio, confirma que la Patagonia sigue siendo la región más cara de Argentina. Esta realidad responde a una combinación de costos logísticos y una estructura salarial más elevada vinculada a actividades extractivas.
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Las más costosas: Santa Cruz lidera el ranking con un costo de $911.587 por «changuito» mensual, seguida de cerca por Chubut ($903.640) y Tierra del Fuego ($891.399).
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Las más económicas: En el extremo opuesto se ubican Misiones ($798.252), La Rioja ($807.716) y Chaco ($808.958).
Pese a que el NEA y el NOA presentan valores nominales más bajos, el impacto en el poder adquisitivo es más severo. En el Noreste, el costo de los alimentos representa casi el 30% de la suma de dos salarios promedio del sector privado, mientras que en la Patagonia esa relación cae al 15,7%.
Subas concentradas en productos básicos
Durante el mes de enero, la dinámica de precios fue heterogénea. Mientras que algunas jurisdicciones como Chubut y Entre Ríos registraron subas mensuales del 3%, otras como Catamarca apenas alcanzaron el 0,9%. No obstante, el denominador común fue el incremento en productos de consumo masivo:
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Aceite de girasol: Mostró alzas de entre el 3% y el 5% en casi todo el país.
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Cárnicos procesados: Las hamburguesas subieron entre un 4% y un 7%, liderando los aumentos del rubro.
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Estabilidad relativa: La docena de huevos se mantuvo sin grandes variaciones, incluso con una ligera baja del 1,3% en la Ciudad de Buenos Aires.
El impacto de la postergación metodológica
La controversia radica en que las canastas que utiliza el INDEC se basan en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares de hace casi una década. Al no actualizarse el IPC, el Gobierno sostiene un «relato de mejora económica» apoyado en ponderaciones que ya no existen. La suspensión del nuevo índice impide captar la sustitución de productos por parte de los consumidores ante la crisis y subestima el peso real de los alimentos en los hogares con menores ingresos.
Con este escenario de fondo, el dato que el INDEC publicará mañana será analizado bajo la lupa de las provincias, donde la percepción de la inflación dista de ser la de un dígito bajo o una desaceleración consolidada, evidenciando un piso de precios elevado que condiciona cualquier intento de recuperación del consumo.
