Golpe al mostrador: la carne sube un 10% y el kilo promedia los $14.000
El incremento se suma a la fuerte suba del pollo en enero, obligando a los consumidores a modificar sus hábitos; en paralelo, el acuerdo con EE. UU. genera incertidumbre sobre la oferta interna.
La mesa de los argentinos enfrenta un nuevo desafío económico al inicio de esta segunda semana de febrero. Tras un enero marcado por la disparada del precio del pollo, el sector de la carne vacuna aplicó un ajuste del 10%, llevando el valor promedio del kilo a los $14.000. Mientras el Gobierno nacional destaca cifras de consumo del año anterior, la realidad en las carnicerías de barrio muestra un escenario de locales vacíos, clientes que «caminan» buscando ofertas y un desplazamiento forzado hacia cortes alternativos como el cerdo para sostener la dieta proteica.
La crisis de ventas y el cambio de hábitos
El diagnóstico de los comerciantes es unánime: la rentabilidad está al límite. Marito Laurens, carnicero y referente del sector, advierte que la caída en las ventas durante el bimestre enero-febrero es crítica. «Estamos tratando de mantener los precios porque no hay venta, y encima te suben los costos», explicó. La estrategia para sobrevivir incluye jornadas laborales extendidas y la creación de ofertas constantes para traccionar el consumo.
Ante este panorama, el comportamiento del consumidor ha mutado. Se observa un retorno a la práctica de comparar precios entre distintos establecimientos y un crecimiento exponencial del cerdo, que se posiciona como el gran sustituto. Con valores cercanos a los $8.000 el kilo, los cortes porcinos —como la nalga o la bola de lomo para milanesas— ganan terreno frente a una vaca que ya registra un piso de $12.000 para los cortes más económicos.
El «Efecto Trump» y el riesgo para el mercado local
A la presión inflacionaria interna se le suma una novedad en el frente externo que genera sentimientos encontrados. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto para quintuplicar el cupo de importación de carne argentina, pasando de 20.000 a 100.000 toneladas anuales.
Si bien para el Estado argentino representa una vía clave para el ingreso de divisas, especialistas y productores advierten sobre dos riesgos inmediatos:
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Menor oferta interna: Al priorizar el mercado norteamericano para garantizar precios bajos en aquel país, la disponibilidad de cortes en Argentina podría disminuir, presionando aún más los precios al alza.
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Tensión en la cadena de valor: El aumento de la demanda externa suele arrastrar los valores de la hacienda en pie, impacto que se traslada de forma directa al consumidor final en el corto plazo.
El equilibrio fiscal vs. el bolsillo
Mientras la Casa Rosada celebra el ingreso proyectado de dólares por exportaciones, el sector minorista advierte que el ancla salarial está llegando a su límite de resistencia. La «inflación proteica», que ya acumula el 25% de suba en el pollo durante el primer mes del año, pone en duda la sostenibilidad de los niveles de consumo per cápita que el oficialismo defiende como parte de la recuperación económica.
