La construcción frena su impulso: las ventas de insumos cayeron 11,5% en enero
El Índice Construya revela una contracción de dos dígitos respecto a diciembre, encendiendo las alarmas sobre la sostenibilidad del repunte privado tras un cierre de 2025 que había mostrado señales de alivio.
El inicio del 2026 ha traído un baño de realidad para uno de los pilares de la actividad económica argentina. Tras un cierre de año con indicadores optimistas, el sector de la construcción privada comenzó el primer mes del año con un marcado retroceso. Según el Índice Construya (IC), la comercialización de materiales básicos sufrió una caída del 11,5% desestacionalizada, lo que pone bajo la lupa la capacidad de resiliencia del sector frente a un escenario de persistente incertidumbre macroeconómica.
Un inicio de año con signo negativo
La cifra de enero no solo impacta por su magnitud mensual, sino también por su comparación interanual. El retroceso del 1,1% respecto a enero de 2025 contrasta fuertemente con el crecimiento del 5,8% registrado en el balance final del año pasado. Para los analistas del Grupo Construya, este movimiento refleja un «ajuste» tras el dinamismo de diciembre, sugiriendo que las decisiones de inversión en obra real están operando bajo una estricta cautela.
El Índice Construya es un termómetro vital porque mide el volumen físico vendido de insumos clave, desde ladrillos cerámicos y cemento portland hasta grifería, aceros largos y materiales eléctricos. Al ser un indicador que excluye la obra pública, representa fielmente el pulso de la inversión privada y el consumo de las familias en reformas y desarrollos inmobiliarios.
Factores que condicionan la reactivación
La construcción es históricamente el sector más sensible a las fluctuaciones del ciclo económico. En la actualidad, varios factores subyacentes explican este enfriamiento:
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Incertidumbre financiera: A pesar del énfasis oficial en la obra privada como motor de crecimiento, la volatilidad de costos y la falta de crédito hipotecario accesible limitan el inicio de nuevos proyectos.
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Poder adquisitivo: El costo de los materiales, sumado a un ajuste en el ingreso disponible, ha ralentizado el segmento de pequeñas reformas y terminaciones, rubros que mueven gran parte del volumen de insumos.
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Ajuste fiscal y contexto político: En un año donde el Gobierno mantiene su política de déficit cero y apuesta exclusivamente a la inversión privada, la caída en el IC sugiere que el «derrame» esperado hacia la actividad de obra todavía no se ha consolidado.
Los meses clave: febrero y marzo
Desde el sector empresarial advierten que los datos de enero suelen estar influenciados por la estacionalidad de las vacaciones y paradas de planta. Por ello, las miradas están puestas en el desempeño del primer trimestre. El comportamiento de los despachos en febrero y marzo será determinante para confirmar si este 11,5% es un bache temporal o el inicio de una nueva tendencia recesiva para la construcción.
La preocupación radica en el impacto multiplicador del sector. Una caída sostenida en la venta de insumos suele anticipar una menor demanda de empleo directo e indirecto, afectando además a las cadenas de logística, transporte y comercialización minorista en todo el país.
