Salario mínimo en 2025 solo cubrió dos semanas de alimentación básica
El informe anual de la Fundación Colsecor revela que el poder adquisitivo del ingreso mínimo legal sufrió una caída histórica, perdiendo trece días de cobertura alimentaria en cuatro años.
El deterioro del salario mínimo frente al costo de los alimentos básicos en Argentina alcanzó un punto crítico durante el último año. Según el informe anual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) presentado por la Fundación Colsecor, los trabajadores que perciben el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) cuentan hoy con recursos para alimentarse apenas poco más de medio mes. La investigación, que relevó precios en 84 localidades de diez provincias entre 2021 y 2025, confirma que la brecha entre ingresos y subsistencia se ha vuelto insalvable para los sectores más vulnerables.
Un retroceso estructural del poder de compra
La estadística es contundente: en 2021, el salario mínimo permitía cubrir la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria durante el mes completo. Cuatro años después, en 2025, ese mismo ingreso legal apenas alcanza para cubrir 17 días de alimentación, lo que representa una pérdida de trece días de autonomía nutricional. Este fenómeno no es un evento aislado, sino el resultado de una tendencia descendente que no ha encontrado interrupciones ni políticas de recomposición efectivas.
Durante 2025, el valor promedio de la CBA para un adulto equivalente se situó en $153.526 mensuales. Si bien el SMVM alcanzó en enero los $341.000, la estructura de gastos de un hogar —que incluye servicios, transporte y vivienda— impide que el ingreso se destine exclusivamente a la comida, dejando a las familias en una situación de inseguridad alimentaria técnica.
La inflación de los alimentos: 1.659% en cuatro años
El encarecimiento de la vida en Argentina ha tenido su epicentro en las góndolas. Entre diciembre de 2021 y diciembre de 2025, el costo de la canasta básica se multiplicó por más de 17 veces, acumulando un incremento del 1.659%. El pico de esta crisis se registró en el bienio 2022-2023, cuando el aumento interanual trepó al 210%.
Gerardo Sánchez, economista y asesor de la Fundación Colsecor, destaca un dato alarmante: el problema no es solo la devaluación de la moneda local. «Si se mide en dólares oficiales, la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 23,8% entre 2021 y 2025», explica el especialista. Esto demuestra un aumento real en el costo de los productos, independientemente de la depreciación del peso, posicionando al 2024 como el año con el costo en dólares más alto de la serie.
Radiografía del consumo: los rubros que más subieron
La pérdida de capacidad de compra del salario mínimo no fue uniforme, sino que fue impulsada por «saltos» en productos de primera necesidad y difícil sustitución. La dinámica de precios mostró una rotación de rubros líderes en las subas:
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2021-2022: Frutas y verduras lideraron con un 172,8%.
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2022-2023: Cereales y legumbres saltaron un 448,2%.
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2023-2024: Los lácteos encabezaron los incrementos con un 163,1%.
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2024-2025: La carne vacuna recuperó terreno con un alza del 71,9%.
Esta volatilidad obliga a los hogares a realizar ajustes forzados en su dieta, eliminando proteínas o productos frescos para volcarse a opciones más económicas pero menos nutritivas. El bloque de la carne vacuna, que posee el mayor peso relativo en la canasta, había mostrado un retraso frente a otros rubros hasta 2024, pero durante el último año recuperó su valor relativo, asestando un golpe final al presupuesto familiar.
Una brecha que se agiganta
La realidad socioeconómica de 2025 expone una fractura entre la legislación laboral y las necesidades biológicas básicas. Mientras la Canasta Básica Alimentaria sigue una trayectoria de encarecimiento persistente, el salario mínimo ha quedado relegado a una función simbólica que ya no garantiza la reproducción de la fuerza de trabajo. Sin una estabilización de los precios de los alimentos o una reforma integral en la actualización de los ingresos, la «canasta sin fondo» seguirá vaciando los platos de miles de argentinos.
