El retorno de los fantasmas de los 90: corrupción y desempleo lideran la preocupación social
Un informe de Opina Argentina revela que, a dos años de gestión libertaria, el temor a la desocupación y el rechazo a la corrupción desplazan a la inflación como principales inquietudes ciudadanas.
El escenario social de principios de 2026 en Argentina comienza a exhibir rasgos de una memoria colectiva que parecía lejana: la de la década de los 90. A pesar de que la administración de Javier Milei muestra señales de alivio en ciertos indicadores macroeconómicos, las preocupaciones de la ciudadanía han mutado. Según la última encuesta nacional de la consultora Opina Argentina, la corrupción y la desocupación se han consolidado como los grandes problemas a resolver, evocando el clima de época del ciclo menemista.
El fin de la hegemonía inflacionaria
Por primera vez en años, la suba de precios ha dejado de ser la angustia absoluta de los argentinos. El estudio indica que la corrupción escaló al primer puesto con un 34% de las menciones, seguida de cerca por la desocupación, que alcanza el 28%. Esta transición ocurre en un contexto donde el porcentaje de personas que declaran no llegar a fin de mes cayó por debajo del 30%, el nivel más bajo desde inicios del año pasado.
Sin embargo, esta mejora en el consumo inmediato no ha logrado disipar la incertidumbre estructural. La sociedad percibe que, aunque los precios se han estabilizado, el costo social del ajuste y la transparencia institucional son los nuevos focos de conflicto.
El fantasma del desempleo y la grieta social
Uno de los datos más alarmantes que ratifica el paralelismo con los años 90 es el miedo a perder el trabajo. El 56% de los encuestados admitió temer que ellos o algún integrante de su familia queden desempleados próximamente. Esta cifra desnuda la fragilidad del bienestar social, incluso cuando la macroeconomía intenta estabilizarse.
La encuesta también refleja una profunda fragmentación según la afinidad política:
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Votantes libertarios: Su mayor preocupación es la inseguridad (27%).
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Sectores opositores: La desocupación lidera con amplitud, alcanzando el 37%.
Esta división muestra que la percepción de la crisis depende, en gran medida, del prisma ideológico y de la posición en la escala de ingresos. Entre aquellos que atraviesan una situación económica crítica y no logran cubrir sus necesidades mensuales, el 75% responsabiliza directamente al gobierno de Milei por la coyuntura actual.
Desconfianza cambiaria en un clima de mejora
A pesar de los indicadores que el oficialismo exhibe como triunfos, persiste una desconfianza arraigada en la psicología económica del argentino. Más de la mitad de los consultados cree que el valor del dólar aumentará en los próximos meses. Este escepticismo, sumado a la centralidad de la corrupción en la agenda pública, configura un desafío político mayúsculo para la Casa Rosada: transformar la mejora estadística en una sensación de estabilidad y justicia institucional.
Una estabilidad que no derrama seguridad
El retorno de la corrupción y el empleo como ejes del debate público marca un fin de etapa para el «monotema» inflacionario. La gestión libertaria enfrenta ahora el reto de responder a demandas que no se resuelven solo con equilibrio fiscal. Al igual que en los 90, la sociedad argentina parece advertir que la estabilidad monetaria es una condición necesaria, pero insuficiente, si el horizonte laboral es incierto y la transparencia gubernamental está bajo sospecha.
