Crisis sanitaria: farmacias advierten que podrían suspender la entrega de medicamentos a jubilados
Las principales entidades farmacéuticas del país denuncian una deuda acumulada de un mes y medio por parte de PAMI. Advierten que el desfinanciamiento impide la reposición de stock y pone en riesgo la continuidad del servicio esencial.
El sistema de prestaciones farmacéuticas para los jubilados y pensionados de Argentina se encuentra al borde del colapso. En un comunicado conjunto, las federaciones y cámaras que agrupan a las farmacias de todo el país alertaron que, de no regularizarse los pagos adeudados por el PAMI, se verán obligadas a suspender la dispensa de medicamentos. La situación, calificada como crítica, responde a atrasos en los saldos de noviembre y diciembre, sumados a vencimientos de enero que ya acumulan demoras significativas.
Una cadena de pagos rota que asfixia a los comercios de barrio
El reclamo, impulsado por entidades como la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) y FEFARA, pone el foco en la imposibilidad de las farmacias para reponer mercadería. A diferencia de otros eslabones del sistema de salud, las farmacias deben abonar los medicamentos a las droguerías en plazos cortos, mientras que el cobro por parte de la obra social nacional se ha extendido más allá de lo sostenible.
Alejandra Gómez, presidenta de COFA, explicó que lo que parece una «demora menor» para el Estado representa un golpe letal para la economía de la farmacia. «Todas las semanas tenemos que comprar para reponer; cuando los pagos no llegan, se resiente toda la cadena de atención», señaló. En provincias como Santa Fe y Córdoba, la situación es aún más tensa: en Rosario denuncian que se deben cinco pagos consecutivos, equivalentes a casi un mes y medio de prestaciones ya entregadas.
La advertencia de las provincias: «El único responsable será el Gobierno»
Desde el interior del país, las voces de alerta han subido de tono, apuntando directamente a la gestión nacional de Javier Milei. Germán Daniele, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Córdoba, fue tajante al afirmar que las farmacias de barrio están «financiando» al Estado con sus magros recursos. «PAMI no puede pretender ser financiado por las pequeñas farmacias», disparó, advirtiendo que, de cortarse el servicio, la responsabilidad recaerá sobre el Poder Ejecutivo.
Daniele interpeló directamente al Presidente tras sus recientes declaraciones de afecto hacia la provincia: «Sr. Presidente, nosotros somos cordobeses y contenemos a los jubilados cordobeses; no pretendemos que nos ame, solo exigimos que nos pague lo que se nos debe». Esta postura refleja el agotamiento de un sector que asegura haber agotado su capacidad de «espalda financiera» para sostener la salud pública.
El impacto en los afiliados: entre el ajuste y la salud
La incertidumbre genera una creciente inquietud en los millones de jubilados que dependen de la cobertura de PAMI para sus tratamientos crónicos. En un contexto de costos operativos crecientes para las farmacias y una demanda que no baja, la falta de una «perspectiva cierta de continuidad» en los pagos podría derivar en que los beneficiarios deban abonar el total del medicamento o, en el peor de los casos, interrumpir sus terapias por falta de stock en los mostradores.
Las entidades firmantes (COFA, FACAF, FEFARA, AFMSRA y ASOFAR) exigen el pago inmediato de lo adeudado para evitar que el conflicto escale a una suspensión total de la atención en las próximas semanas.
Un conflicto que escala al corazón del sistema
La disputa entre las farmacias y el PAMI no es solo un diferendo administrativo, sino un síntoma de la tensión financiera que atraviesa la seguridad social. Si el Gobierno nacional no restablece el flujo de fondos, el «amor salvaje» por las provincias y el equilibrio fiscal podrían colisionar contra una realidad sanitaria insostenible: farmacias con estanterías vacías y jubilados sin acceso a sus remedios vitales.
