Justicia y dolor: el calvario de un padre denunciado falsamente por abuso sexual
Tras tres años de impedimento de contacto y un juicio oral, Julio G. fue absuelto de las acusaciones de su expareja, revelando una trama de extorsión y manipulación infantil.
La historia de Julio G. es el relato de un «infierno» jurídico y personal que comenzó en plena pandemia y se extendió durante 36 meses de aislamiento forzado de su hija. El Tribunal Oral N°3 de Lomas de Zamora dictó la absolución del hombre, de 50 años, tras determinar que la denuncia por abuso sexual radicada por la madre de la menor fue una fabricación orquestada con fines económicos y de exclusión parental.
Una convivencia marcada por el control
La relación, iniciada en 2017, estuvo plagada de conflictos desde la gestación. Según detalló su abogada defensora, Déborah Huczek, la madre de la niña impuso desde el nacimiento restricciones severas: visitas limitadas a dos horas, presencia obligatoria de niñeras y prohibición de ingreso al hogar si la beba dormía. Julio, quien viajaba semanalmente desde Capital Federal hacia el conurbano bonaerense para cumplir con el régimen, aceptó estas condiciones con tal de mantener el vínculo.
Sin embargo, el control se tornó persecución. La mujer exigía constantemente fotografías y ubicaciones en tiempo real, hasta que finalmente decidió interrumpir todo contacto mediante una denuncia penal por tocamientos. «Para esta mujer, la figura paterna era prescindible; consideraba que el amor materno era suficiente», explicó la letrada.
La trama de la falsa denuncia y la extorsión
El juicio oral reveló una faceta delictiva detrás de la acusación. Las pericias semióticas y lingüísticas, sumadas a los testimonios de docentes, comenzaron a desmoronar el relato materno. Se descubrió que la denunciante, asesorada por una abogada y dos psicólogas, habría montado un modus operandi recurrente para «construir causas».
El dato más escalofriante surgió con el intento de pacto: la defensa de la mujer habría solicitado 700.000 dólares al anterior abogado de Julio para retirar la denuncia. Además, se presentaron videos donde la madre intentaba «extorsionar» y guiar el testimonio de su hija, quien, lejos de confirmar los abusos, preguntaba con angustia en el jardín: «¿Dónde está mi papá?».
Consecuencias legales y el camino al reencuentro
El fallo no solo absolvió a Julio, sino que la fiscalía y la defensa solicitaron la apertura de una causa penal contra la madre, su abogada y las psicólogas intervinientes por los delitos de asociación ilícita, extorsión y corrupción de menores. El tribunal detectó que una de las profesionales se reunió con la niña el día previo a su declaración en Cámara Gesell con el objetivo de manipular su testimonio.
«Es un caso que estremece; la niña sigue bajo el cuidado de una madre que no está en sus cabales», afirmó Huczek.
Conclusión y estado actual
A pesar de la contundencia de la absolución, la lucha no ha terminado. La madre apeló la sentencia, por lo que se espera el pronunciamiento de la Cámara de Casación bonaerense. Mientras tanto, Julio debe enfrentar ahora el proceso en el tribunal de familia para restablecer, de forma gradual y bajo supervisión profesional, el vínculo roto con su hija tras tres años de ausencia forzada. Su historia pone de relieve las fallas de un sistema que, en ocasiones, permite que las denuncias falsas se conviertan en armas de destrucción vincular.
