Hallazgo paleontológico en Miramar: descubren un colmillo de 100 mil años
Un vecino de Centinela del Mar encontró restos fósiles de un mastodonte prehistórico en la costa, revelando una pieza clave de la megafauna que habitó la provincia de Buenos Aires.
La costa bonaerense volvió a ser escenario de un descubrimiento que conecta el presente con la prehistoria más remota. En las últimas horas, un vecino que recorría las playas de Centinela del Mar, en el partido de General Alvarado, detectó un objeto de grandes dimensiones que sobresalía de la arena. Tras la intervención de especialistas, se confirmó que se trata de un colmillo fósil perteneciente a un mastodonte, con una antigüedad estimada en 100.000 años.
Un gigante del Pleistoceno en la costa bonaerense
El hallazgo corresponde específicamente a la especie Notiomastodon platensis, un pariente lejano de los elefantes actuales que habitó la región durante el período Pleistoceno. Estos animales de la megafauna sudamericana podían alcanzar dimensiones asombrosas y se desplazaban por las llanuras pampeanas mucho antes de que el paisaje actual se terminara de conformar.
Expertos del Museo de Ciencias Naturales «Punta Hermengo» de Miramar explicaron que el fósil quedó al descubierto debido a la intensa erosión costera y a las recientes marejadas que azotaron la zona. Este fenómeno natural, aunque destructivo para la línea de costa, funciona como una suerte de excavadora natural que deja al descubierto tesoros paleontológicos ocultos durante milenios bajo los sedimentos.
Características y conservación del ejemplar
La pieza recuperada es un colmillo de aproximadamente un metro y medio de longitud. Lo que más ha sorprendido a los investigadores es su notable estado de conservación, considerando la fragilidad de este tipo de restos ante la exposición al aire y al salitre marino.
Tras el aviso del vecino, se activó un protocolo de rescate para trasladar el fósil a los laboratorios del museo local, donde será sometido a tareas de limpieza, consolidación y análisis técnico. Los estudios preliminares refuerzan la hipótesis de que este ejemplar vivió hace unos 100 milenios, en un ecosistema muy diferente al que conocemos hoy en día en las playas de Miramar.
Valor científico y patrimonial
Más allá de lo espectacular del hallazgo, este colmillo representa una pieza clave para la comunidad científica. Los restos de mastodontes funcionan como indicadores biológicos que permiten a los investigadores reconstruir la historia ambiental y climática de la región. El análisis de los sedimentos asociados y del propio marfil puede revelar datos sobre la dieta del animal, la temperatura de la época y las condiciones hídricas del Pleistoceno tardío.
Desde el ámbito científico destacaron la importancia del compromiso ciudadano. El hecho de que el vecino diera aviso inmediato a las autoridades, en lugar de intentar extraer la pieza por sus propios medios, permitió que el patrimonio natural fuera preservado con técnicas profesionales, evitando daños irreparables en la estructura ósea del fósil.
Un museo a cielo abierto
Centinela del Mar y sus alrededores se consolidan una vez más como un yacimiento paleontológico de relevancia internacional. Este nuevo descubrimiento no solo enriquece el acervo del Museo de Ciencias Naturales «Punta Hermengo», sino que también invita a reflexionar sobre la riqueza oculta bajo los pies de quienes caminan por las playas bonaerenses. La historia del planeta, escrita en huesos y sedimentos, continúa emergiendo para recordarnos el pasado salvaje de la llanura pampeana.
