La crisis acorta las vacaciones: cayó el turismo en Mar del Plata y la estadía es de solo cuatro días

Datos del Ente Municipal de Turismo confirman una baja del 4,6% en el arribo de visitantes. La tendencia hacia viajes cortos y de último momento marca el pulso del verano 2026.

El escenario económico actual ha reconfigurado el mapa del descanso estival en la Costa Atlántica. Mar del Plata, el termómetro tradicional del turismo argentino, refleja una temporada marcada por la prudencia y la brevedad. Según cifras provisorias del Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc), entre el 1 de diciembre y el 15 de enero, la ciudad recibió 1.399.007 visitantes, lo que representa una caída interanual del 4,6%. Este retroceso no solo se evidencia en la cantidad de personas, sino fundamentalmente en el tiempo de permanencia: la estadía promedio se ha desplomado a apenas 3,8 noches.

Menos autos en la ruta y ocupación moderada

El declive en el flujo turístico tiene su correlato directo en las rutas. Desde la empresa estatal Aubasa, informaron que el tránsito hacia la Costa Atlántica sufrió una baja del 7,2% durante la primera quincena de enero. En términos nominales, esto significa que circularon 100.000 vehículos menos por los peajes bonaerenses en comparación con el mismo periodo de 2025.

Esta menor afluencia se tradujo en una ocupación hotelera que la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) calificó como «media». Con niveles cercanos al 60%, Mar del Plata se aleja de los veranos de plena ocupación, enfrentando una realidad donde los establecimientos dependen cada vez más de las decisiones de compra de último momento y del turismo de fin de semana.

Un cambio estructural en la forma de viajar

Para los especialistas del sector, lo que se observa no es solo una merma cuantitativa, sino una transformación cualitativa del turista. El modelo de vacaciones de quince días o una semana parece haber quedado en el pasado para la clase media argentina.

«En varias plazas se consolida un turista más prudente, con estadías moderadas y decisiones basadas en la oportunidad frente a la planificación anticipada», señalaron desde CAME.

A nivel provincial, el panorama es similar: Buenos Aires recibió 3,6 millones de turistas en la primera quincena, lo que representa una pérdida de 100.000 visitantes respecto al año anterior. La flexibilidad se ha vuelto la regla; el visitante actual monitorea ofertas de último minuto y ajusta su presupuesto eliminando gastos secundarios en gastronomía y recreación.