Crisis textil: la venta de indumentaria cerró 2025 con una caída superior al 9%
Pese al impulso de las fiestas, el sector textil acumuló dos años de retroceso. El 70% de las empresas reporta bajas ventas mientras absorben costos para no perder mercado.
El sector de la indumentaria en Argentina finalizó el año 2025 consolidando una tendencia negativa que parece no encontrar piso. Según el último informe de la Cámara de la Indumentaria (CIAI), las ventas registraron una caída interanual del 9,4% durante el último bimestre del año. Este dato es particularmente alarmante dado que noviembre y diciembre son meses históricamente fuertes por las celebraciones de fin de año; sin embargo, ni siquiera el espíritu navideño logró revertir el declive de un sector que ya venía de caer un 13,3% en el periodo previo.
Radiografía del consumo en las fiestas
La Navidad, que suele ser el salvavidas financiero de los comercios minoristas, mostró este año una caída del 1,3% en comparación con 2024. El análisis por rubros revela una disparidad en el impacto, siendo los segmentos vinculados a la infancia y la mujer los más afectados:
-
Bebés y niños: -13% (el desplome más profundo).
-
Lencería y corsetería: -6%.
-
Indumentaria femenina: -3%.
Este escenario se da en un contexto donde 7 de cada 10 empresas del sector muestran retrocesos en sus niveles de facturación, enfrentando una «tormenta perfecta» de caída de demanda, apertura de importaciones y elevados costos de producción interna.
Empresas entre la espada y la pared
El informe de la CIAI pone de relieve la fragilidad financiera del sector. El aumento de los costos logísticos, energéticos y de insumos se ha vuelto inasumible para la mayoría. Ante la imposibilidad de trasladar estos incrementos a los precios finales —por temor a una caída aún mayor del consumo—, el 60% de las empresas ha optado por absorber íntegramente los costos, reduciendo sus márgenes de rentabilidad a niveles críticos. Solo un 2% de los consultados afirmó poder trasladar totalmente los aumentos.
A este panorama se suma el estrés en la cadena de pagos. Si bien hubo una leve mejoría estadística, el 60% de las firmas textiles aún reporta retrasos en los cobros. Como respuesta, la gestión de inventarios se ha vuelto más defensiva, reduciendo el stock excesivo para evitar capital inmovilizado.
Impacto en el empleo y medidas de ajuste
La crisis ya se refleja de manera directa en el mercado laboral del sector. Las empresas han comenzado a implementar estrategias de «ajuste silencioso» para evitar despidos masivos inmediatos, aunque el panorama es desalentador:
-
Cese de reemplazos: El 26% de las empresas optó por no cubrir las vacantes generadas por renuncias, alcanzando un máximo anual.
-
Reducción de horas: Un 12% de las firmas aplicó recortes en las horas extras de su personal.
-
Vacaciones anticipadas: Un 9% decidió adelantar el receso estival para mitigar los costos operativos de las plantas durante el pico de la crisis.
