Alerta mundial por la llegada de la mayor tormenta solar en 22 años

El fenómeno impactará la Tierra entre la noche del lunes y la mañana del martes, con potencial para degradar señales de GPS y provocar fallas en redes eléctricas.

Los servicios meteorológicos espaciales a nivel global han emitido una alerta urgente ante la inminente colisión de una eyección de masa coronal (CME) contra el campo magnético terrestre. Se trata de la tormenta solar de mayor magnitud registrada en las últimas dos décadas, un evento que ha puesto en guardia a operadores de satélites, agencias de navegación y empresas de energía. Según los informes técnicos, el plasma solar viaja a velocidades extremas y se espera que el impacto inicial genere una tormenta geomagnética de gran intensidad, con efectos directos sobre la infraestructura tecnológica que sostiene las comunicaciones modernas y los sistemas de posicionamiento global.

Niveles de alerta y riesgos técnicos

La incertidumbre sobre la severidad del impacto ha llevado a las principales agencias a emitir alertas de diferentes grados. El Met Office británico estableció un aviso amarillo previendo una tormenta de nivel G3 (fuerte). Bajo esta categoría, se esperan degradaciones significativas en las comunicaciones de radio de alta frecuencia (HF) y posibles errores en la navegación por GPS, aunque no se prevén cortes de suministro eléctrico generalizados.

Sin embargo, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) elevó la advertencia a un posible nivel G4 (severo). En este escalafón, los riesgos escalan considerablemente:

  • Redes eléctricas: Podrían registrarse problemas de control de tensión y desconexiones automáticas de activos clave para proteger la red.

  • Satélites: Las partículas cargadas pueden generar ruido en sistemas de imágenes y dañar componentes electrónicos críticos.

  • Navegación: Los errores de posicionamiento GPS se vuelven críticos en latitudes altas, afectando la aviación y el transporte marítimo.

La ciencia detrás del fenómeno

Una tormenta solar se origina cuando el Sol expulsa nubes de plasma y campos magnéticos que viajan a través del viento solar. Al colisionar con la magnetosfera de la Tierra, se generan corrientes eléctricas que interactúan con la atmósfera superior. Krista Hammond, responsable de clima espacial, explicó que estas eyecciones son «potencialmente destructivas» para la tecnología cotidiana porque alteran las señales que viajan desde la órbita hasta la superficie terrestre.

A diferencia de otros eventos menores, la magnitud de esta CME se compara con registros de hace 22 años, lo que implica una carga de energía mucho mayor. La interacción de estas nubes de plasma con el campo magnético terrestre no solo genera interferencias, sino que también induce corrientes en grandes conductores terrestres, como las líneas de alta tensión y los gasoductos.

Auroras polares en latitudes bajas

Como efecto secundario de la tormenta, se espera la aparición de auroras polares en latitudes mucho más bajas de lo habitual. No obstante, los especialistas advierten que la observación de este espectáculo visual dependerá estrictamente de las condiciones meteorológicas locales. Hammond señaló que «la presencia de nubes y lluvia para el martes por la noche podría dificultar la observación», incluso si la tormenta geomagnética alcanza su pico durante las horas de mayor oscuridad.

El monitoreo continúa en tiempo real, ya que la velocidad de estas partículas solares puede variar, alterando el momento exacto del impacto. Se recomienda a las empresas de servicios críticos mantener protocolos de contingencia activos hasta que la actividad geomagnética regrese a niveles estables.