El costo de la construcción subió 22,9% interanual en diciembre

El Indec informó que el Índice del Costo de la Construcción aumentó un 1,4% mensual en diciembre de 2025, impulsado por acuerdos salariales de la Uocra y nuevos cuadros tarifarios.

El sector de la edificación cerró el año 2025 con una señal de alerta para inversores y desarrolladores. Según el último informe técnico del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el costo de la construcción en el Gran Buenos Aires registró en diciembre un incremento del 1,4% respecto al mes previo. Esta cifra consolida una variación interanual del 22,9%, confirmando la persistencia de presiones inflacionarias en una actividad estratégica para la economía nacional, con impacto directo en la obra pública y el mercado inmobiliario.

Desglose de los incrementos: materiales y mano de obra

El aumento mensual del 1,4% en el nivel general del Índice del Costo de la Construcción (ICC) fue el resultado de alzas coordinadas en sus tres ejes fundamentales. El capítulo de Materiales lideró la subida con un 1,6%, seguido por la Mano de obra y los Gastos generales, ambos con un incremento del 1,3%.

Al analizar la evolución de los últimos doce meses, se observa una disparidad que preocupa a los analistas del sector:

  • Gastos generales: +25,5%

  • Mano de obra: +23,7%

  • Materiales: +21,3%

Estos datos revelan que los mayores ajustes no provinieron necesariamente de los insumos físicos, sino de los costos indirectos de operación y los servicios, lo que introduce una carga estructural de difícil absorción para los presupuestos de obra en curso.

El impacto de los acuerdos salariales y las tarifas

La dinámica de diciembre estuvo fuertemente influenciada por factores regulatorios e institucionales. En el ámbito laboral, el incremento del 1,3% en el capítulo de Mano de obra responde al cumplimiento del acuerdo salarial de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), homologado a fines de noviembre. Este ajuste incluyó una actualización de las categorías del Convenio Colectivo de Trabajo 76/75 y una asignación no remunerativa extraordinaria.

Por otro lado, los Gastos generales se vieron afectados por la reconfiguración del mapa tarifario energético y de servicios básicos. El Indec detalló que el capítulo incorporó:

  1. Electricidad: Nuevos valores aprobados por el ENRE para las distribuidoras Edenor y Edesur desde el 1° de diciembre.

  2. Agua y Cloaca: Actualizaciones en los valores de consumo y conexión autorizadas por la Secretaría de Obras Públicas.

  3. Gas: Incrementos dispuestos por ENARGAS en los conceptos de conexión.

Este entramado normativo ratifica que una porción significativa de la inflación del sector no depende de la oferta y demanda de materiales, sino de decisiones de política tarifaria y paritarias sectoriales.

Comportamiento de los insumos y rubros de obra

Dentro del capítulo de Materiales, que representa casi la mitad del peso total del índice, se registraron comportamientos heterogéneos. Los artefactos de iluminación y portería eléctrica encabezaron las subas con un 3,6%, seguidos de cerca por insumos críticos como el hierro para la construcción (2,8%) y el cemento, cal y yeso (2,9%).

En contraste, algunos rubros mostraron estabilidad o incluso leves retrocesos, como los muebles de madera para cocina, que bajaron un 0,7%. En cuanto a los ítems de obra específicos, las mayores variaciones mensuales se detectaron en la instalación de ascensores y trabajos de yesería, ambos con un 1,9%.

Consecuencias para el mercado inmobiliario

La estabilidad de estos aumentos por encima del 20% anual plantea un escenario complejo para la accesibilidad habitacional. El traslado de estos costos a los precios finales de la vivienda nueva parece inevitable, lo que podría enfriar la demanda en un mercado que ya lidia con restricciones de crédito.

Para la obra pública, este reporte del Indec funciona como el termómetro oficial para la redeterminación de precios de los contratos vigentes. En un contexto donde el costo de la construcción mantiene una inercia ascendente, la viabilidad financiera de los proyectos a largo plazo dependerá de la capacidad de los desarrolladores para gestionar una estructura de costos que, por ahora, no muestra signos de desaceleración significativa.