General Motors suspenderá personal en su planta de Santa Fe

La automotriz implementará un esquema de frenos mensuales en la producción de su planta de General Alvear ante la baja demanda, afectando el salario de seiscientos operarios durante el 2026.

La industria automotriz argentina enfrenta un nuevo capítulo de incertidumbre con el anuncio de General Motors (GM) sobre la suspensión sistemática de actividades en su planta de General Alvear, provincia de Santa Fe. La medida, confirmada por fuentes gremiales y de la empresa, establece un cronograma de cierres de una semana por cada mes, impactando directamente en la liquidación salarial de sus 600 operarios. Esta decisión responde a una combinación de factores estructurales y de mercado, donde la caída sostenida de la demanda interna y la transición productiva del establecimiento han configurado un escenario de fragilidad operativa que se arrastra desde ejercicios anteriores.

Un esquema que se vuelve estructural

Lo que inicialmente se presentó como una medida de contingencia en años previos, parece haberse consolidado como el modus operandi de la filial argentina para 2026. La planta santafesina, que en sus años de esplendor llegó a emplear a 1.200 trabajadores, opera hoy con la mitad de su dotación histórica. Las suspensiones no son una novedad absoluta: en 2023 se debieron a la escasez de piezas importadas; en 2024 a la falta de insumos básicos, y en 2025 por la retracción del consumo.

El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) ha manifestado su preocupación, vinculando este freno directamente con la imposibilidad de sostener un ritmo de fabricación continuo frente a ventas que no terminan de despegar. A pesar de los esfuerzos por incentivar el mercado con promociones y bonificaciones que permitieron un repunte estadístico hacia finales de 2025, la realidad de la línea de producción cuenta una historia diferente.

El mercado del usado y el envejecimiento del parque automotor

Uno de los datos más alarmantes que explican la crisis de las terminales es el envejecimiento del parque automotor en Argentina. Según informes de la consultora GIPA, casi 6 de cada 10 vehículos en circulación durante el último año superan los 10 años de antigüedad. Este fenómeno evidencia que, aunque las ventas de 0km mostraron un crecimiento interanual del 47,8% en 2025 —alcanzando las 612.178 unidades—, la cifra quedó por debajo de las 650.000 proyectadas inicialmente.

La brecha entre la capacidad instalada de las fábricas y la capacidad de compra del consumidor medio sigue siendo el principal escollo. Para una planta como la de General Alvear, que actualmente concentra sus esfuerzos en la producción de la SUV Tracker, la dependencia de un solo modelo vuelve a la estructura sumamente vulnerable a cualquier fluctuación en la demanda regional y local.

El impacto del fin del modelo Cruze

Para entender el presente de General Motors en el país, es imperativo analizar el punto de inflexión ocurrido en 2023. La discontinuación del Chevrolet Cruze marcó el fin de una era. Este modelo mediano no solo era un emblema de la calidad de exportación santafesina, sino que representaba cerca del 50% de la actividad fabril total.

Los datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) son elocuentes:

  • 2016 (Pico productivo): 55.000 vehículos fabricados.

  • 2023: 40.587 unidades.

  • 2024: 24.179 unidades.

La caída en la producción en solo dos años fue drástica, perdiendo más del 40% de su volumen operativo. La estrategia de centrarse exclusivamente en el segmento SUV con la Tracker no ha logrado compensar, hasta el momento, el vacío dejado por el Cruze, dejando una capacidad ociosa que la empresa intenta gestionar mediante estas suspensiones periódicas y descuentos salariales.

Perspectivas para el sector automotriz

El panorama para el resto de 2026 es de cautela extrema. Si bien diciembre de 2025 mostró señales positivas con un incremento del 10,3% en ventas respecto al mismo mes del año anterior, la volatilidad económica y la pérdida del poder adquisitivo operan como un techo para el crecimiento.

La situación de General Motors es un síntoma de una industria que busca reconfigurarse. Mientras las terminales esperan que las reformas macroeconómicas estabilicen los costos de producción y faciliten la exportación, los trabajadores de General Alvear enfrentan un año de incertidumbre, con sus ingresos recortados y la expectativa de que el mercado interno reaccione antes de que la planta pierda aún más relevancia en el mapa regional de la corporación estadounidense.