El consumo privado cerró 2025 con una marcada desaceleración

Un informe de la Universidad de Palermo revela que el consumo cayó por tercer mes consecutivo en diciembre, retrocediendo a niveles de actividad similares a los del periodo 2022/2023.

El cierre del año 2025 marcó un punto de inflexión para la economía argentina. Tras meses de dinamismo, el consumo privado experimentó una sensible pérdida de velocidad en el último tramo del año, acumulando tres caídas intermensuales consecutivas. Según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) elaborado por la Universidad de Palermo, diciembre registró una baja del 1,0% respecto a noviembre y una contracción interanual del 2,5%, siendo esta la primera caída contra el año anterior en todo el ejercicio.

Este enfriamiento sitúa la capacidad de compra de los hogares en niveles equivalentes al bienio 2022/2023, permaneciendo todavía lejos de los picos históricos registrados en 2017. El informe técnico destaca que la recaudación del IVA —un termómetro clave de la actividad comercial— retrocedió un 4,8% real en diciembre, confirmando que la merma en el gasto de las familias es una tendencia consolidada y no un fenómeno aislado.

El freno en el financiamiento y el sector inmobiliario

Uno de los factores determinantes en este escenario es la fuerte desaceleración del crédito. Si bien los préstamos al consumo continúan expandiéndose, el ritmo es drásticamente menor al observado en el primer semestre. Las compras con tarjetas de crédito, que a mitad de año crecían a tasas del 70% interanual, cerraron diciembre con un incremento de apenas el 17,2%, evidenciando un agotamiento en el financiamiento de los hogares.

El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires también reflejó este clima de cautela. En noviembre, las escrituras de inmuebles sufrieron una caída del 9,2% interanual. Este dato es significativo, ya que representa el primer retroceso del año para un rubro que venía mostrando signos de recuperación, sugiriendo que la incertidumbre económica ha comenzado a afectar las decisiones de inversión a largo plazo.

Consumo masivo y bienes durables: una brecha sectorial

El análisis por sectores revela un comportamiento heterogéneo pero mayoritariamente contractivo en el consumo diario:

  • Combustibles: Por primera vez en el año, las ventas cayeron un 2,3% interanual en noviembre.

  • Alimentos: El consumo de carne vacuna registró una baja del 6,8%, encadenando su quinta merma consecutiva.

  • Indumentaria: Las ventas en centros de compra para prendas de vestir y calzado retrocedieron entre un 7% y un 9,5%.

En contraste, el segmento de bienes durables mostró una resiliencia inusual. El patentamiento de automóviles creció un 13,6% y el de motos un 20,3% durante diciembre. Este fenómeno suele ocurrir cuando los consumidores buscan refugio de valor en activos tangibles ante la volatilidad financiera o la expectativa de cambios en los precios relativos.

Turismo y recreación: luces en la sombra

Pese al panorama general de retracción, algunos nichos de servicios lograron sostenerse. Los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires mostraron una suba del 5,6% interanual en noviembre. Esta recuperación parcial se dio tras un octubre difícil para los sectores vinculados al turismo y el espectáculo, que habían registrado caídas significativas. Asimismo, las jugueterías fueron una excepción notable con un alza del 11,4% en octubre, impulsada probablemente por fechas comerciales específicas.

Un escenario de cautela para 2026

La desaceleración del consumo en el cierre de 2025 plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del crecimiento económico para el nuevo año. El enfriamiento del crédito, la caída en la recaudación real y el retroceso en sectores sensibles como la alimentación indican que el bolsillo de los argentinos ha llegado a un límite de resistencia. La evolución de la inflación y la recuperación del salario real serán, nuevamente, los ejes que definirán si el consumo podrá retomar la senda del crecimiento o si se estabilizará en los niveles actuales.