Inflación acumulada: la gestión Milei alcanza el 259% tras dos años

El cierre económico de 2025 consolidó una marcada desaceleración de precios, situando la inflación anual en el 31,5%, la cifra más baja registrada en Argentina desde el periodo fiscal 2017.

La finalización del ciclo económico 2025 ha permitido trazar un balance definitivo sobre la evolución de los precios durante la primera mitad del mandato de Javier Milei. Con un registro inflacionario anual del 31,5% —el dato más bajo en ocho años—, la inflación acumulada de la actual gestión alcanzó el 259% entre enero de 2024 y diciembre de 2025. Este fenómeno se explica por la combinación de un primer año de fuertes correcciones de precios relativos y un segundo periodo caracterizado por una estabilidad creciente, en un contexto de cambio metodológico en las mediciones oficiales del Indec.

El camino hacia la desinflación: de 2024 a 2025

Para comprender el 259% de inflación acumulada, es imperativo analizar la herencia recibida y la dinámica del primer año de mandato. El gobierno de Milei asumió en diciembre de 2023 con una inercia de precios del 211,4% anual, heredada de la administración de Alberto Fernández. Los primeros meses de 2024 estuvieron marcados por la liberación de precios reprimidos y una devaluación inicial que disparó los índices mensuales a niveles de entre el 20% y el 25%.

A pesar de ese inicio turbulento, que llevó el indicador anual de 2024 al 117,8%, el programa monetario y fiscal implementado comenzó a mostrar resultados durante 2025. La caída del índice al 31,5% representa no solo un éxito estadístico para el Ejecutivo, sino el retorno a niveles de inflación que el país no experimentaba desde hace casi una década, antes de las crisis cambiarias que se sucedieron a partir de 2018.

Nuevo IPC: mayor rigor estadístico a partir de 2026

A partir de enero de 2026, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará un paso crucial en la modernización de sus indicadores. La implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) se basará en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo 2017/18), reemplazando la estructura de consumo vigente que databa de relevamientos mucho más antiguos.

Este cambio no es meramente formal; implica una recalibración de qué productos y servicios tienen mayor peso en la billetera de los argentinos. Según las nuevas ponderaciones:

  • Aumento de peso: Vivienda, servicios públicos, transporte y comunicaciones ganan relevancia.

  • Reducción de peso: Alimentos, bebidas y vestimenta disminuyen su incidencia relativa.

  • Ampliación de datos: El relevamiento pasará de 320.000 a 500.000 precios mensuales, aumentando la representatividad federal.

El impacto del recálculo metodológico

Aunque el dato oficial bajo la metodología anterior sitúa la inflación acumulada en el 259%, consultoras privadas que han comenzado a aplicar de forma retroactiva el nuevo esquema de ponderadores sugieren que el impacto real podría ser superior. Al otorgar más peso a los servicios públicos y el transporte —sectores que sufrieron los mayores ajustes tarifarios por la quita de subsidios—, el acumulado de los dos años de gestión podría elevarse hasta el 270%.

Esta discrepancia técnica resalta que, si bien la inflación núcleo y la de bienes estacionales ha cedido notablemente, el costo de vida asociado a la infraestructura básica del hogar ha crecido por encima del promedio general. La actualización del Indec busca, precisamente, que el índice refleje con mayor fidelidad esta nueva estructura del gasto familiar, donde los servicios han ganado terreno sobre el consumo de bienes básicos.

Desafíos y perspectivas para la segunda mitad del mandato

El cierre de 2025 con un 31,5% de inflación posiciona al Gobierno en un lugar de fortaleza relativa para encarar el 2026, aunque los desafíos persisten. La convergencia hacia niveles internacionales de un solo dígito sigue siendo el objetivo de máxima, pero el camino depende de la sostenibilidad del superávit fiscal y la capacidad de absorber el impacto de los nuevos ponderadores en la medición oficial que debuta este mes.

La «inflación residual» que marcó el inicio de 2024 parece haber quedado atrás, dando paso a una etapa donde la sintonía fina del Indec será fundamental para la toma de decisiones económicas. La transparencia en la transición hacia el nuevo IPC será clave para mantener la credibilidad ganada ante los mercados internacionales y la opinión pública local.