Pronóstico climático: Las razones por las que el verano 2025 tendría pocas olas de calor agobiantes
Informes del SMN, CONICET y UBA anticipan temperaturas entre normales y superiores para diciembre, enero y febrero, pero descartan las olas de calor frecuentes, proyectando una menor ocurrencia de extremos cálidos.
Tras una primavera con temperaturas «amables» y lluvias superiores a las habituales, Argentina se adentra en el nuevo trimestre estival con un pronóstico que modera las alarmas del calor extremo. Si bien la tendencia global indica que el 2025 será uno de los años más cálidos registrados, los especialistas descartan que el verano tórrido del hemisferio norte se replique con igual intensidad en el Cono Sur. El pronóstico climático trimestral para diciembre, enero y febrero, elaborado por diversas instituciones (incluidos el SMN y el CONICET), anticipa una mayor probabilidad de temperaturas superiores a las normales, pero con una buena noticia para quienes sufren el calor: no se esperan olas de calor frecuentes ni agobiantes.
Temperaturas: menos extremos cálidos, más mínimos fríos
El consenso de los profesionales de la meteorología y la climatología apunta a una configuración térmica particular para el verano 2025. La expectativa general se divide por regiones:
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Superiores a lo normal: Se esperan en el centro y norte de la Patagonia, La Pampa, oeste de Buenos Aires, Córdoba, este de San Luis y oeste de Santa Fe.
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Normales a superiores: Se proyectan para gran parte de Cuyo, este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, sur del Litoral, este de Buenos Aires y sur de Patagonia.
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Normales: Prevalecerán sobre el norte del Litoral y la región del NOA.
Sin embargo, el informe de índices extremos de temperatura, desarrollado por Soledad Collazo de Exactas UBA, aporta la clave para entender la moderación del calor. El trabajo anticipa, con alta probabilidad, una menor ocurrencia de extremos cálidos de la temperatura máxima para casi todo el país, compensada por una mayor ocurrencia de extremos fríos en la temperatura mínima prácticamente en toda la región.
Adiós a las olas de calor frecuentes
Matilde Rusticucci, investigadora del CONICET y profesora de la UBA, confirmó que las proyecciones sugieren que el país no será azotado por agobiantes olas de calor.
«Hay poca probabilidad de que la máxima llegue a temperaturas muy altas. Por supuesto que algunos extremos van a ocurrir», explicó Rusticucci. La clave está en la frecuencia: se considera una temperatura «muy alta» a aquellas máximas que superan el percentil 90. Esto quiere decir que solo en un 10% de los días del trimestre se superaría ese umbral, lo que está por debajo de lo que ocurriría en un verano con olas de calor repetidas o muy extensas. Las únicas excepciones a esta tendencia de moderación podrían ser Cuyo (especialmente Mendoza) y alguna zona de La Pampa.
Precipitaciones: un escenario mixto con riesgo focalizado
En el frente de las lluvias, el pronóstico climático para el verano presenta un panorama más variado y, en algunos casos, con riesgo potencial:
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Lluvias superiores: Se esperan en el NOA.
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Normales: Pronosticadas para el este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Cuyo, este de Buenos Aires, oeste y sur de Patagonia.
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Normales a inferiores: En el oeste de Santa Fe, Córdoba, este de San Luis, La Pampa, oeste de Buenos Aires y este de Patagonia.
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Inferiores a lo habitual: Previsto para la región del Litoral.
Este contraste en las precipitaciones y temperaturas genera una alerta particular en la zona central del país, que incluye Córdoba, este de San Luis, La Pampa y oeste de la Provincia de Buenos Aires. La combinación de probables altas temperaturas (aunque no extremas) con bajas precipitaciones incrementa la posibilidad de condiciones propicias para el surgimiento de incendios. Rusticucci alertó que, si bien Córdoba recuperó lluvias en el último tiempo, las agencias estatales deben estar «atentas y preparadas para enfrentar rápidamente cualquier situación de este tipo.»
El contexto global: el calentamiento no da tregua
A nivel planetario, la mitigación del calor en el hemisferio sur no implica que el calentamiento global dé tregua. La Organización Meteorológica Mundial reporta que cada uno de los últimos 11 años (2015 a 2025) habrá sido uno de los 11 más cálidos desde el inicio de registros. La temperatura media cerca de la superficie, hasta agosto de 2025, estuvo 1,42 °C por encima del valor medio de la era preindustrial.
Rusticucci expresó su «escepticismo» y «amargura» respecto a las cumbres climáticas como la reciente COP 30, que finalizó con más decepciones que éxitos al evitar hablar de la reducción de combustibles fósiles. «La solución para el problema la conocemos todos, ¿por qué no la tomamos? Porque, obviamente, hay intereses económicos muy fuertes», concluyó la investigadora.
