La Provincia presentó el programa Medicamentos Bonaerenses
Con una inversión anual de $26.500 millones, el programa permitirá centralizar y organizar los recursos con mayor eficiencia.

En un movimiento estratégico para fortalecer el sistema de salud pública, el gobierno de la provincia de Buenos Aires puso en marcha recientemente el «Programa Medicamentos Bonaerenses». Esta iniciativa, presentada formalmente por el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, garantiza el acceso gratuito a un vademécum de 74 medicamentos clave destinados al tratamiento de enfermedades crónicas y prevalentes. Con una asignación presupuestaria anual que supera los 26 mil millones de pesos, el programa busca asegurar que ningún bonaerense se vea impedido de continuar su tratamiento por barreras económicas, especialmente en un contexto de creciente dificultad en el acceso a fármacos esenciales. La medida ya está en curso, con una distribución inicial que alcanza a los 135 municipios.
El «Programa Medicamentos Bonaerenses» no es simplemente una ampliación de la cobertura, sino una reingeniería logística y administrativa. Su objetivo central es optimizar la adquisición y distribución de los insumos farmacéuticos, centralizando los procesos para lograr una mayor eficiencia. Esto implica una coordinación más estrecha entre la administración provincial y los efectores locales de salud –centros de atención primaria y hospitales públicos– en cada uno de los 135 distritos bonaerenses. La primera fase de implementación ya ha visto el envío de 268.000 tratamientos, marcando el inicio tangible de esta política sanitaria a gran escala.
La selección de los 74 principios activos incluidos responde a las necesidades más acuciantes de la población. Abarcan un espectro amplio de patologías crónicas que requieren medicación continua para su manejo y prevención de complicaciones. Entre ellas se cuentan afecciones cardiovasculares (como hipertensión), enfermedades pulmonares (EPOC, asma), patologías reumáticas, infecciones agudas recurrentes, enfermedades autoinmunes, distintos tipos de anemia, osteoporosis, la enfermedad de Parkinson y la hipercolesterolemia. Al asegurar la disponibilidad gratuita de estos fármacos, la Provincia busca no solo aliviar la carga económica de los pacientes, sino también mejorar la adherencia a los tratamientos, un factor crucial para la salud a largo plazo y la prevención de internaciones evitables.
El lanzamiento de este programa se produce en un momento particularmente sensible. El ministro Kreplak, durante la presentación en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno, contextualizó la medida como una respuesta directa a lo que describió como un «grave deterioro» en el acceso a los medicamentos a nivel nacional durante los últimos 15 meses. Criticó abiertamente la desregulación de precios impulsada por el gobierno nacional y la noción de aplicar lógicas de mercado a la salud. «Nadie elige voluntariamente tener que tomar un medicamento», enfatizó Kreplak, subrayando que la salud y el acceso a tratamientos son derechos esenciales que el Estado debe garantizar, no bienes sujetos a la oferta y la demanda. «Ya hemos enviado 268 mil tratamientos a los 135 municipios, porque hay que garantizar este derecho», recalcó.
En sintonía, el gobernador Kicillof reforzó la postura del Estado provincial como garante activo de la salud pública. «El abandono que estamos viendo en diferentes áreas es mucho más grave cuando se trata de la salud, donde el acceso o no a los tratamientos puede definir la vida o la muerte», afirmó Kicillof. Contrapuso la filosofía del programa bonaerense con la de un enfoque de mercado que, según él, «discrimina y excluye». La inversión de $26.500 millones anuales se presenta, así, como una decisión política deliberada para sostener el sistema público y asegurar que los tratamientos «imperiosos y urgentes» lleguen a quienes los necesitan, independientemente de su capacidad de pago.
El «Programa Medicamentos Bonaerenses» emerge como una pieza clave en la estrategia sanitaria de la provincia, buscando blindar el acceso a tratamientos crónicos esenciales frente a un panorama nacional de incertidumbre y encarecimiento. Más allá de la logística y la inversión, la iniciativa representa una afirmación del rol del Estado provincial en la protección del derecho a la salud de sus ciudadanos. Su éxito a largo plazo dependerá de la sostenibilidad de la financiación y la eficiencia continua de la cadena de distribución, pero su puesta en marcha marca un paso significativo para aliviar la presión sobre los bolsillos y la salud de miles de bonaerenses que dependen de medicación continua para su bienestar. Es, en esencia, una apuesta por la equidad sanitaria en tiempos complejos.