Alerta epidemiológica: casos de tos convulsa en aumento y faltante crítico de vacunas
Especialistas advierten que la baja cobertura en los esquemas de inmunización es el factor clave detrás del brote. En las primeras 11 semanas de 2026 ya se confirmaron 252 casos en el país.
La salud pública argentina enfrenta un escenario de vulnerabilidad creciente ante el avance de la coqueluche, popularmente conocida como tos convulsa. Tras un 2025 que marcó el récord de contagios desde la pandemia con 1.206 casos confirmados y 11 fallecimientos, la tendencia alcista se consolida en este primer trimestre de 2026. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional, en las primeras 11 semanas del año se notificaron 824 casos sospechosos, de los cuales 252 ya fueron ratificados por laboratorio, encendiendo las alarmas en los principales centros pediátricos.
Ximena Juárez, referente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), señaló que en el Hospital Pedro Elizalde la situación es palpable: «Registramos un aumento significativo de casos, algunos con necesidad de internación. Es de destacar que una gran proporción de estos niños no contaba con el esquema completo de vacunación».
El desplome de las coberturas: el eslabón más débil
La tos convulsa es una enfermedad prevenible, pero la eficacia de la estrategia sanitaria depende de mantener niveles de inmunización superiores al 95%. Actualmente, Argentina se encuentra lejos de esa meta. Si bien en 2024 las primeras dosis alcanzaron un 80%, los refuerzos —fundamentales para sostener la inmunidad— sufrieron una caída estrepitosa.
El dato más preocupante se registra en el refuerzo de los 5 años, donde la cobertura apenas llega al 46,4%. Esta brecha deja a miles de niños expuestos a la Bordetella pertussis, la bacteria causante de la enfermedad, justo en el inicio de la temporada de bajas temperaturas. El Calendario Nacional de Vacunación estipula dosis a los 2, 4, 6 y 18 meses, además de los refuerzos a los 5 y 11 años, y una dosis vital para personas gestantes a partir de la semana 20 de embarazo para proteger al lactante.
Crisis de suministros: reclamos cruzados entre Nación y Provincias
El aumento de casos coincide con una denuncia recurrente por parte de las autoridades sanitarias provinciales: la escasez de dosis. El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, advirtió sobre demoras críticas en la entrega de vacunas por parte del Gobierno Nacional, lo que afecta no solo a la campaña antigripal, sino también a vacunas de calendario como la Triple Bacteriana Acelular (que protege contra la tos convulsa).
La situación se replica en otros puntos del país. En La Pampa y Jujuy, las autoridades locales reconocieron que la disponibilidad en los centros de salud es insuficiente. Según datos oficiales de la Provincia de Buenos Aires, el stock para niños apenas alcanza para cubrir al 44% de la población objetivo, mientras que el suministro de dosis para adultos se encuentra al 22% de lo previsto. Esta falta de insumos, sumada a la ausencia de campañas de difusión masiva, configura un escenario de «tormenta perfecta» para la reaparición de enfermedades que se creían controladas.
Un sistema bajo presión
Un informe reciente del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) subraya que ninguna vacuna en Argentina alcanza hoy el umbral de seguridad del 95%. La combinación de un contexto social crítico, mensajes políticos ambiguos sobre la vacunación y fallas logísticas en la distribución estatal está relegando la medicina preventiva.
Ante el aumento de la circulación bacteriana, los especialistas instan a los padres a revisar los carnets de vacunación y acudir a los centros de salud, a pesar de las dificultades de stock. La detección precoz y el tratamiento oportuno son vitales para evitar cuadros graves de cianosis y apnea, especialmente en menores de un año, quienes representan el grupo de mayor riesgo de mortalidad por esta patología.
