Jubilados en crisis: el 40% de quienes alquilan solo hace dos comidas diarias
Mientras el Gobierno destaca indicadores macroeconómicos, los adultos mayores enfrentan una pérdida del 29% en su poder adquisitivo, obligándolos a elegir entre alimentarse, comprar medicamentos o mantener un techo.
La brecha entre las estadísticas oficiales y la realidad social ha alcanzado un punto crítico en el sector de la tercera edad. En un contexto donde el Poder Ejecutivo celebra una baja técnica de la pobreza, el Observatorio de la Tercera Edad y diversas encuestas sectoriales revelan un escenario de «iatrogenia social». Según los últimos datos de la Encuesta Nacional Inquilina, el 42% de los jubilados que deben pagar un alquiler realiza apenas una o dos comidas al día, una cifra que expone la crudeza del ajuste sobre quienes dedicaron décadas al sistema productivo.
El colapso del poder adquisitivo y la canasta básica
La situación financiera de los adultos mayores es alarmante. Mientras que la canasta básica del jubilado —que contempla gastos específicos en salud, vivienda y alimentación de calidad— superó los $1,8 millones, el haber mínimo apenas alcanza los $450.000. Esta cifra incluye un bono de $70.000 que permanece congelado desde 2024, acumulando un retraso frente a la inflación que, según especialistas, debería situarlo hoy cerca de los $190.000 para mantener su valor relativo.
Esta disparidad genera que el 64% de los beneficiarios del sistema previsional se encuentren técnicamente bajo la línea de pobreza. El impacto es más severo en el segmento de inquilinos: se estima que en Argentina hay 400.000 adultos mayores que no poseen vivienda propia, una cifra que se duplicó en los últimos veinte años. Para un jubilado con la mínima, el alquiler de un monoambiente medio puede absorber hasta el 80% de sus ingresos, dejando un margen nulo para servicios básicos y nutrición.
El regreso forzado al mercado laboral
Ante la imposibilidad de subsistir con la jubilación, se ha registrado un fenómeno de «desempleo encubierto» y un regreso masivo a la actividad laboral. La búsqueda de empleo en mayores de 66 años creció un 11% interanual, mientras que la cantidad de jubilados que intentan sumar más horas de trabajo se incrementó un 34,1%.
| Indicador Social | Valor / Variación |
| Pérdida de poder de compra (Haber mínimo) | -29% |
| Costo Canasta Básica Adulto Mayor | $1.824.682 |
| Haber mínimo (con bono congelado) | $450.319 |
| Jubilados inquilinos que recortaron alimentos | 7 de cada 10 |
Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, advierte que los jubilados enfrentan una «triple crisis»: alimentaria, sanitaria y habitacional. El endeudamiento se ha vuelto la última estrategia de supervivencia: el 70,9% de los adultos mayores posee deudas activas, y más de la mitad se ha endeudado específicamente para comprar comida.
Desmantelamiento de la red de cuidados
El ajuste no solo afecta el bolsillo directo, sino también la estructura de soporte familiar y estatal. Los datos del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) muestran una caída drástica en las opciones de cuidado compartido. La asistencia a centros de día se desplomó del 13% al 0%, y la contratación de cuidadores domiciliarios también retrocedió ante la imposibilidad de las familias de costear estos servicios.
Esta crisis de los cuidados recae desproporcionadamente sobre las mujeres de la familia, quienes dedican casi cuatro horas diarias a tareas no remuneradas, profundizando la precarización del entorno afectivo del jubilado. Además, el acceso a nuevos beneficios como la Pensión Única del Adulto Mayor (PUAM) se ha vuelto un embudo burocrático: el 57% de las solicitudes presentadas desde marzo de 2024 han sido rechazadas.
Conclusión
La realidad de los jubilados en Argentina contradice el optimismo de los despachos oficiales. La «vejez olvidada» no es un deterioro coyuntural, sino el resultado de un proceso de empobrecimiento sostenido donde los adultos mayores se han convertido en el principal fusible del ahorro fiscal. La pregunta que surge ante el Congreso, escenario de protestas y encadenamientos, es qué tipo de contrato social sostiene a un país que condena a sus mayores a la precariedad extrema y al hambre por goteo.
