Crisis en el transporte: recorte de frecuencias en el AMBA por la suba del gasoil

Las cámaras empresariales del sector reducirán los servicios de colectivos desde este miércoles 1 de abril, ante la imposibilidad de afrontar un incremento del combustible que alcanzó los 1.958 pesos por litro.

Una nueva complicación para la movilidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) entra en vigencia a partir de este miércoles 1 de abril. Las principales cámaras empresarias de transporte automotor de pasajeros han resuelto reducir de manera drástica las frecuencias de las líneas nacionales y provinciales. La decisión, impulsada por un aumento exponencial en el costo del gasoil, promete extender los tiempos de espera y generar complicaciones masivas en las paradas durante las horas pico.

El conflicto se origina en el desfase financiero que atraviesan las operadoras, quienes denuncian que el precio del combustible saltó de $1.300 a principios de marzo a $1.958 por litro en la actualidad. Según el sector, esta suba no ha sido reconocida por el Estado mediante compensaciones tarifarias o subsidios, dejando a las empresas sin margen operativo.

El impacto del gasoil y la adhesión de las grandes empresas

La medida de fuerza no es un hecho aislado de pequeñas operadoras, sino que cuenta con el respaldo de los «gigantes» de la industria. Marcelo Pasciuto, director del Grupo DOTA, confirmó que la resolución es inevitable debido a la falta de recursos genuinos. «No podemos dejar de trabajar, pero la falta de recursos hace imposible mantener el servicio habitual», advirtió el directivo, subrayando que la prioridad inmediata es garantizar el pago de salarios previsto para este jueves.

La situación es crítica para las líneas de jurisdicción nacional (de la 1 a la 199) y las provinciales (de la 200 en adelante). En contraste, las líneas que operan exclusivamente dentro de la Ciudad de Buenos Aires funcionarían, en principio, con normalidad, dado que el Gobierno porteño habría reconocido preventivamente el incremento de los costos operativos en su jurisdicción.

Un comunicado que advierte sobre la «situación límite»

A través de un comunicado conjunto, cuatro de las cámaras que agrupan a las empresas de transporte calificaron la situación como «insostenible». El texto subraya que el incremento del combustible, vital para la prestación del servicio, ha sido ignorado por las autoridades nacionales y bonaerenses en el cálculo de costos.

«El incremento del combustible no fue reconocido por el Estado, dejando a las empresas en una situación límite. Ante la falta de compensaciones, el recorte de unidades es la única vía para estirar los recursos disponibles», reza el documento.

La urgencia del sector radica en la coincidencia del vencimiento de las obligaciones salariales. Con las cuentas agotadas por el pago del gasoil a precio de mercado, las empresas priorizan cumplir con sus empleados a costa de poner menos colectivos en la calle.

¿Qué pasará con los pasajeros?

Para los usuarios, la jornada de mañana se perfila caótica. Se espera que las frecuencias se vean reducidas entre un 20% y un 30%, lo que derivará en formaciones más espaciadas y unidades con mayor hacinamiento. Los trayectos que conectan el conurbano con la Capital Federal serán los más afectados por esta medida.

Desde el sector empresarial insisten en que la única salida es una mesa de diálogo urgente que debería ser convocada por las carteras de Transporte de Nación y de la Provincia de Buenos Aires para este mismo miércoles. El objetivo es pactar una inyección inmediata de fondos que cubra el bache económico provocado por la inflación en los insumos básicos.

Sin un acuerdo en el corto plazo, el recorte de servicios podría profundizarse en los próximos días, dejando al AMBA bajo la amenaza latente de un paro total de actividades si las empresas no logran cubrir la totalidad de la masa salarial el próximo jueves.