Giro en el caso Fernando Báez Sosa: la nueva defensa de Máximo Thomsen pide la nulidad del juicio

El abogado Francisco Oneto asumió la representación de Thomsen y busca revertir la prisión perpetua. Denuncian una defensa ineficaz y el fin del "pacto de silencio" entre los rugbiers.

A cuatro años del crimen que conmocionó al país en Villa Gesell, la situación judicial de los condenados ha entrado en una fase de turbulencia. Tras la ratificación de las condenas por parte de la Justicia a principios de 2024, Máximo Thomsen —señalado como uno de los líderes del grupo— decidió desplazar a Hugo Tomei y contratar a Francisco Oneto. Esta decisión marca el quiebre definitivo del bloque defensivo que los ocho rugbiers mantuvieron durante todo el proceso, abriendo una nueva estrategia que busca, como medida de máxima, la anulación de todo lo actuado hasta el momento.

El pedido de nulidad: la primera carta de Francisco Oneto

La presentación realizada por Oneto este lunes ha generado un fuerte revuelo en los tribunales. El letrado fundamenta su pedido en que Thomsen no contó con una defensa técnica eficaz durante el juicio oral. Según la nueva postura, los intereses de los acusados eran contrapuestos y el haber compartido un mismo abogado (Tomei) perjudicó las posibilidades individuales de demostrar diferentes grados de responsabilidad en la muerte de Fernando Báez Sosa.

La estrategia apunta a derribar la figura de la «premeditación», el agravante que llevó a cinco de los jóvenes a recibir la pena de prisión perpetua. La Cámara ahora se enfrenta a un plazo incierto para responder a este recurso, que es visto por muchos analistas como el «último cartucho» de los condenados para intentar una reducción de pena o, en el escenario más optimista para la defensa, el inicio de un nuevo debate oral.

El fin del pacto de silencio y la teoría de «la pelea»

El cambio de abogado no es un hecho aislado. Viene acompañado de una narrativa que busca despegar a ciertos integrantes del grupo de la intención de matar. Recientemente, Lucas Pertossi también rompió el silencio en una entrevista televisiva, reforzando la idea de que la defensa anterior fue deficiente y que no existió un plan previo para terminar con la vida de Báez Sosa.

«Fue una pelea que salió mal», argumentó Pertossi, intentando instalar la figura de homicidio en riña, un delito que contempla penas significativamente menores a la perpetua (de 2 a 6 años de prisión). Esta versión choca frontalmente con la tesis sostenida por el abogado de la familia de la víctima, Fernando Burlando, y la fiscalía, quienes demostraron durante el juicio que hubo una emboscada y un ataque coordinado sobre la víctima indefensa.

Presente en Melchor Romero: cómo viven los ocho condenados

Mientras la batalla legal se reaviva, los ocho jóvenes permanecen alojados en la Alcaidía N° 3 de Melchor Romero. A pesar de los rumores sobre supuestos privilegios, fuentes cercanas al penal y el propio Lucas Pertossi aseguran que el trato es igualitario respecto al resto de la población carcelaria.

Los condenados se encuentran en un pabellón destinado a internos de baja conflictividad, compartiendo espacio con otros 28 detenidos. Según los reportes:

  • Integración: No han registrado incidentes graves con otros presos.

  • Régimen: Cumplen con las tareas y horarios establecidos por el Servicio Penitenciario Bonaerense.

  • Seguridad: Se mantienen juntos bajo vigilancia especial para evitar represalias externas.

Perspectivas judiciales: ¿Qué puede pasar con la condena?

La solicitud de nulidad es una medida de difícil cumplimiento, dado que las sentencias ya han sido revisadas y confirmadas por instancias superiores. Sin embargo, la insistencia en la «falta de defensa eficaz» es un argumento jurídico que suele llegar hasta la Corte Suprema de Justicia.

El objetivo de mínima de Thomsen es lograr que se reevalúe su participación individual y se desestime el «concurso premeditado de dos o más personas». Si la justicia hiciera lugar a este planteo, la calificación legal podría cambiar, abriendo la puerta a una pena temporal y no a la reclusión de por vida. Por ahora, la respuesta de la Cámara es la única pieza que falta para saber si el caso Báez Sosa tendrá un nuevo e inesperado capítulo en los estrados.