Conmoción: un pitbull atacó a una niña de seis años y debieron asfixiarlo para que la soltara
La menor sufrió múltiples heridas en el rostro, la cabeza y las extremidades durante el violento episodio en la zona norte. La dueña del animal fue demorada preventivamente.
Un brutal ataque canino sacudió la tarde del pasado martes a los vecinos del pasaje San Cayetano al 1400, en la zona norte de Rosario. Una niña de seis años, identificada como Kimberly Abigail, fue víctima de la ferocidad de un perro de raza pitbull mientras jugaba en la vivienda de una amiga. La gravedad del incidente fue tal que los testigos y familiares presentes debieron recurrir a maniobras extremas, incluyendo la asfixia temporal del animal con una soga, para lograr que liberara a la pequeña de sus mandíbulas.
Crónica de una tarde de terror
El episodio ocurrió en una modesta construcción de madera donde la víctima solía jugar habitualmente. Según el relato de los familiares, Kimberly se encontraba en una casita del primer piso cuando el animal, de aproximadamente un año y medio de edad, se abalanzó sobre ella de manera imprevista. «El perro se crió de chiquito en ese lugar y mi nieta siempre fue a jugar ahí. No sé por qué el perro la desconoció», declaró consternada la abuela de la niña a la prensa local.
Testigos presenciales describieron una escena dantesca. El pitbull actuaba con una agresividad incontrolable, soltando a la menor por breves segundos solo para volver a atacarla en distintas partes del cuerpo. «Estaba como rabioso. En el forcejeo, la soltaba de un lado y la volvía a morder por otro», añadió la mujer, quien especuló con que el animal podría haber estado en celo o haber reaccionado ante un estímulo desconocido.
Maniobras críticas para el rescate
Dada la potencia de la mordida característica de esta raza, los intentos iniciales por separar al perro fueron infructuosos. En medio de la desesperación y tras varios minutos de alta tensión, los vecinos debieron enlazar al can con una soga para asfixiarlo momentáneamente y golpearlo en la cabeza hasta que finalmente cedió la presión de su mandíbula.
Tras el rescate, la niña fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños Zona Norte. El parte médico indicó que la menor presentaba heridas punzantes y desgarros en las nalgas, brazos, cara, cabeza y piernas. Recibió tres puntos de sutura en el cuero cabelludo y otros tres en la zona glútea. Actualmente, Kimberly se encuentra «estable y en observación», aunque bajo un estricto protocolo de seguimiento por el trauma físico y psicológico sufrido.
Intervención judicial y resguardo del animal
En el lugar de los hechos intervino la Brigada Ecológica y de Rescate Animal de la Unidad Regional II. El pitbull, que resultó con heridas menores producto del forcejeo para detenerlo, fue retirado de la vivienda y quedó bajo la custodia de otros familiares de los propietarios en un domicilio diferente, a disposición de lo que determine la justicia.
Por su parte, la propietaria del animal fue demorada preventivamente para realizar los trámites policiales de rigor. La causa ha sido caratulada de forma preliminar como «lesiones por mordedura de can», y se investigará si existieron negligencias en las medidas de seguridad y sujeción del perro dentro del domicilio donde se encontraban los menores.
Este nuevo caso vuelve a poner en el centro del debate la tenencia responsable de razas consideradas potencialmente peligrosas en zonas urbanas densamente pobladas, así como la necesidad de extremar los cuidados cuando hay niños presentes, incluso con animales que forman parte del entorno cotidiano de las víctimas.
