Inflación en ascenso: febrero cerraría cerca del 3% impulsado por vivienda y alimentos
El INDEC difundirá este jueves el dato oficial de inflación, que consultoras privadas sitúan cerca del 3%, impulsado por fuertes subas en los rubros de vivienda, servicios y productos cárnicos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este jueves el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al segundo mes del año. Según las proyecciones de las principales consultoras económicas del país, la inflación de febrero se ubicaría en un rango de entre el 2,7% y el 2,9%. Este dato no solo marca una aceleración respecto a los meses previos, sino que consolida una tendencia alcista que se mantiene ininterrumpida desde junio de 2025, alejando definitivamente la meta oficial del 1% mensual que el Ejecutivo había planteado como horizonte de estabilización a corto plazo.
Los motores de la suba: vivienda y carnes al frente
El análisis pormenorizado de los precios minoristas durante febrero revela que el rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el principal dinamizador del índice general, con incrementos que promediaron el 6%. Este fenómeno responde, en gran medida, a la actualización de las tarifas de servicios públicos y al arrastre de los contratos de alquiler, que continúan ajustándose por encima del promedio general ante la incertidumbre del mercado inmobiliario.
En el segmento de bienes, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a mostrar una dinámica preocupante. Particularmente, las carnes registraron subas cercanas al 5% debido a una combinación de factores: el aumento en los costos de logística, la estacionalidad y una recomposición de márgenes en la cadena de comercialización tras un enero de relativa calma. Las consultoras advierten que, cuando los alimentos suben por encima del nivel general, el impacto en la canasta básica se traduce en un aumento inmediato de los niveles de indigencia y pobreza, tensionando aún más el tejido social.
Un ciclo de aceleración que comenzó en 2025
La inflación actual no es un fenómeno aislado de las últimas semanas. Los especialistas coinciden en que la economía argentina entró en una fase de «inercia resiliente» desde mediados del año pasado. Si bien durante el primer tramo de la gestión actual se observó una desaceleración pronunciada, el piso del 2% parece haberse convertido en un techo infranqueable.
Desde junio de 2025, la curva de precios recuperó una pendiente positiva. Los factores que explican este comportamiento son múltiples:
-
Ajuste de Precios Relativos: El descongelamiento de tarifas de transporte y energía sigue impactando en los costos indirectos de toda la economía.
-
Expectativas Inflacionarias: Las empresas y formadores de precios han comenzado a indexar sus listas preventivamente ante la falta de un ancla cambiaria o monetaria que genere confianza a largo plazo.
-
Emisión y Pasivos: El debate sobre la capacidad del Banco Central para absorber el excedente de pesos continúa siendo un punto de fricción entre los economistas ortodoxos y el equipo económico oficial.
El impacto en el consumo y la respuesta oficial
La persistencia de la inflación en niveles cercanos al 3% mensual está erosionando el poder adquisitivo de los salarios, especialmente en los sectores informales de la economía. Los datos de las cámaras de comercio minorista ya reflejan una caída en el volumen de ventas en supermercados y comercios de cercanía, donde los consumidores han comenzado a migrar hacia segundas marcas o a reducir el consumo de proteínas animales.
Desde el Gobierno, el discurso se mantiene en la defensa del equilibrio fiscal como única herramienta para derrotar al aumento de precios. Sin embargo, la promesa presidencial de alcanzar una inflación del 1% parece haber quedado sepultada bajo la realidad estadística de los últimos ocho meses. La expectativa por el dato del INDEC de este jueves es alta, ya que una cifra que comience con el número «3» podría forzar al Banco Central a revisar la política de tasas de interés para evitar una mayor presión sobre el dólar paralelo.
Perspectivas para el cierre del primer trimestre
Para el mes de marzo, el panorama no es más alentador. Históricamente, marzo es un mes de alta inflación debido al inicio del ciclo lectivo (Educación) y el cambio de temporada en Indumentaria. Si a esto se le suma el arrastre de las subas en carnes y los nuevos cuadros tarifarios previstos para la energía eléctrica, es probable que la inflación de marzo supere el registro de febrero, poniendo a prueba la narrativa de «desinflación» que sostiene el Ministerio de Economía.
Las consultoras que integran el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ya han comenzado a corregir al alza sus proyecciones para el resto del año, situando la inflación anual en un terreno que vuelve a generar alarmas en los sectores productivos. La falta de un plan de estabilización integral, más allá del ajuste fiscal, es la principal crítica que surge tanto desde la oposición como de organismos internacionales.
La batalla por la estabilidad continúa
El dato del jueves será un termómetro de la viabilidad del programa económico actual. Si la inflación confirma su tendencia alcista, el Gobierno enfrentará una presión creciente para modificar su estrategia de comunicación y, posiblemente, sus metas fiscales. Por ahora, los argentinos asisten a una realidad donde los precios de los productos esenciales, como la carne y la vivienda, avanzan a un ritmo que la mayoría de los ingresos no logra alcanzar.
La estabilidad económica sigue siendo el gran desafío pendiente. Mientras los rubros básicos lideren las subas, cualquier mejora en las variables macroeconómicas se sentirá ajena para el ciudadano de a pie, que ve cómo el costo de vida se encarece mes tras mes sin señales claras de alivio en el corto plazo.
