Locales vacíos en CABA: la vacancia comercial saltó un 43,4%
Un informe de la Cámara de Comercio revela que la inactividad en las principales avenidas porteñas creció de forma alarmante durante el primer bimestre de 2026 debido al consumo restringido.
El panorama del comercio minorista en la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un proceso de deterioro acelerado. Según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la cantidad de locales vacíos en las arterias comerciales más importantes registró un incremento del 43,4% entre el último bimestre de 2025 y el inicio de 2026. Este salto estadístico traduce en persianas bajas una realidad económica marcada por la caída del poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos. El fenómeno no es solo estacional, ya que la comparación interanual muestra una suba del 38,5% respecto al mismo período de 2025, confirmando que la crisis del sector se profundiza mes a mes sin señales claras de recuperación en el corto plazo.
El mapa de la crisis en los corredores porteños
El informe de la CAC, que monitorea la actividad desde 2014, detalla que los establecimientos inactivos en los principales corredores comerciales pasaron de 198 en el cierre del año pasado a 284 en el primer bimestre de este año. Este incremento de los locales vacíos se siente con especial fuerza en zonas emblemáticas como la calle Florida y las avenidas Corrientes y Santa Fe. En estas áreas, la fisonomía urbana ha mutado drásticamente, reemplazando las vidrieras iluminadas por carteles de «Se alquila» o «Se vende».
La única excepción registrada en el relevamiento fue la avenida Pueyrredón, en el tramo que va del 0 al 1200, donde los niveles de vacancia se mantuvieron estables. Sin embargo, en el resto de la ciudad, el segmento de locales ofrecidos en alquiler mostró el comportamiento más crítico: un aumento del 158,8% respecto al primer bimestre del año pasado y del 91,3% en comparación con noviembre-diciembre de 2025. Por el contrario, los locales en venta subieron un 12,5% interanual, pero bajaron un 25% frente al bimestre previo, lo que sugiere que muchos propietarios prefieren intentar rentar sus espacios antes que desprenderse del activo en un mercado inmobiliario deprimido.
El consumo por el piso: la causa detrás de las persianas bajas
El aumento de la vacancia comercial no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una demanda interna que no logra hacer pie. Los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) respaldan esta lectura: las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas cayeron un 5,6% interanual en febrero. Aunque se registró una leve mejora mensual del 2,6% respecto a enero —explicada principalmente por el inicio del ciclo lectivo y agresivas promociones estacionales—, el acumulado del primer bimestre del año arroja una baja del 5,2%.
El desglose por rubros permite observar la profundidad del impacto en el presupuesto de los hogares:
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Bazar y decoración: -14,4%
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Perfumería: -10,7%
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Alimentos y bebidas: -8,7%
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Textiles e indumentaria: -7,4%
El único sector que logró mantenerse a flote fue el de farmacias, con un avance marginal del 0,3%, lo que indica que el gasto de los consumidores se ha reducido a lo estrictamente esencial, postergando cualquier compra vinculada al bienestar o el equipamiento del hogar.
Costos operativos y falta de horizonte
Para el comerciante promedio en la Ciudad de Buenos Aires, la ecuación económica se ha vuelto insostenible. Al derrumbe de las ventas se le suma una presión constante sobre los costos fijos. Los alquileres, indexados por inflación, junto con los incrementos en las tarifas de servicios públicos (electricidad, gas y agua) y las expensas, han pulverizado los márgenes de rentabilidad. En muchos casos, los ingresos diarios no alcanzan siquiera para cubrir los gastos de mantenimiento mínimos, lo que deriva en el cierre definitivo del local.
Expertos del sector inmobiliario comercial señalan que la rotación de inquilinos es cada vez más alta y los contratos suelen durar menos tiempo. «Muchos emprendedores intentan sostener el negocio durante los primeros seis meses, pero al enfrentarse a la falta de demanda y la actualización de los costos, optan por rescindir los contratos», explican desde las cámaras inmobiliarias. Esta inestabilidad genera un efecto contagio: cuadras con varios locales vacíos pierden atractivo para el tránsito peatonal, lo que termina perjudicando a los comercios que aún resisten.
Un escenario de incertidumbre
El incremento del 43,4% en la cantidad de locales vacíos es una señal de alerta máxima para la economía urbana de Buenos Aires. El comercio minorista, principal generador de empleo en la ciudad, se encuentra atrapado entre una demanda restringida y una estructura de costos que no da tregua. Sin políticas que estimulen el consumo masivo o alivien la carga tributaria y operativa sobre las pymes, es probable que la tendencia de «persianas bajas» continúe extendiéndose hacia los barrios periféricos, consolidando un paisaje de estancamiento comercial que será difícil de revertir en el mediano plazo.
