El calentamiento reduce la biomasa de peces un 20% anual

Un estudio liderado por el CSIC advierte sobre una disminución crítica en las poblaciones marinas del hemisferio norte, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria y el equilibrio ecosistémico global.

El calentamiento global está transformando los océanos en entornos hostiles para la vida silvestre, provocando una disminución sostenida de hasta el 20% en la biomasa anual de peces. Según una investigación publicada en Nature Ecology & Evolution y liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el aumento crónico de la temperatura del agua —que absorbe más del 90% del exceso de energía del efecto invernadero— está diezmando las poblaciones marinas. Este fenómeno no solo amenaza la biodiversidad, sino que pone en jaque la principal fuente de proteínas para miles de millones de personas y la estabilidad económica de las comunidades costeras.

Un análisis sin precedentes de los ecosistemas marinos

El estudio, encabezado por el investigador Miguel Araújo, representa un hito por su magnitud técnica. El equipo analizó más de 700.000 estimaciones de cambios de biomasa pertenecientes a casi 34.000 poblaciones de 1.566 especies de peces. Los datos, recolectados entre 1993 y 2021, abarcan áreas críticas como el Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Pacífico nororiental. La conclusión es alarmante: una vez filtrado el «ruido» de eventos climáticos temporales, la tendencia subyacente revela una pérdida masiva de peso total en los organismos que conforman las poblaciones de peces.

Un aspecto clave de la investigación es la distinción entre el calentamiento crónico y las olas de calor marinas. Si bien estas últimas pueden generar picos temporales de abundancia en zonas frías debido a la migración de especies que buscan aguas menos gélidas, estos aumentos son efímeros. Según los expertos, estos picos suelen ocultar la degradación sistemática y a largo plazo de los ecosistemas, creando una falsa sensación de estabilidad en la salud oceánica.

Consecuencias para la seguridad alimentaria y la economía

La pérdida de una quinta parte de la biomasa marina tiene repercusiones directas en la supervivencia humana. Los peces son proveedores esenciales de ácidos grasos omega-3 y micronutrientes vitales. En países en desarrollo, donde la pesca artesanal es el pilar de la dieta y la economía local, una reducción de este calibre se traduce en:

  • Escasez de recursos: Menores capturas para el consumo interno y la exportación.

  • Encarecimiento de la canasta básica: El aumento de precios de los productos del mar afecta a los sectores más vulnerables.

  • Inestabilidad laboral: La industria pesquera y el turismo asociado dependen directamente de la abundancia de vida marina.

El colapso de las redes tróficas

Más allá de su valor como recurso, los peces cumplen funciones ecológicas insustituibles. Su disminución altera las redes tróficas, provocando desequilibrios entre depredadores y presas que pueden derivar en explosiones demográficas de especies invasoras o la extinción de otras. Además, el estudio destaca que poblaciones de peces más pequeñas afectan procesos críticos como el reciclado de nutrientes y el control natural de algas, lo que degrada aún más la calidad del hábitat oceánico.

En conclusión, los resultados del CSIC exigen una respuesta política y ambiental inmediata. La protección de los océanos ya no es solo una cuestión de conservación de especies emblemáticas, sino un imperativo para garantizar la resiliencia climática y la suficiencia alimentaria de un planeta que, a pesar de llamarse Tierra, depende vitalmente de su salud azul.