Crisis laboral y empresarial: cerraron casi 22.000 empresas en los últimos dos años
La retracción del sector empleador promedia 30 bajas diarias desde el inicio de la gestión de Javier Milei, afectando principalmente a las pymes y provocando la pérdida de más de 290.000 empleos.
Desde la asunción del presidente Javier Milei, el tejido productivo argentino ha experimentado una contracción sin precedentes recientes. Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025, el número de empleadores con trabajadores registrados pasó de 512.357 a 490.419. Esta diferencia de 21.938 empresas menos refleja un promedio alarmante de 30 cierres por día durante los primeros 24 meses de mandato, evidenciando el impacto directo del ajuste fiscal y la devaluación sobre la sostenibilidad del sector privado.
Las pymes: el eslabón más débil de la cadena
El análisis detallado del tamaño de las unidades productivas revela una asimetría profunda en el impacto de la crisis. Las pequeñas y medianas empresas (pymes), que cuentan con estructuras de hasta 500 trabajadores, concentraron el 99,63% de las clausuras. En la vereda opuesta, las grandes corporaciones de más de 501 empleados explicaron apenas el 0,37% del total de las bajas.
Esta estadística confirma que las políticas de sinceramiento económico y la caída del consumo interno han golpeado casi exclusivamente al segmento que genera la mayor parte del empleo en el país. Además, la fragilidad se acentuó en los proyectos recientes: el 34% de las firmas que cesaron sus actividades tenían menos de tres años de antigüedad, lo que indica una alta tasa de mortalidad para los nuevos emprendimientos en el actual contexto macroeconómico.
Impacto en el empleo: 400 puestos perdidos por día
La desaparición de empresas se tradujo de forma directa en una crisis del mercado laboral. En términos totales, se contabilizó la pérdida de 290.600 puestos de trabajo registrados, lo que representa una caída del 2,77% de la masa laboral total.
La distribución de estas bajas por sector permite identificar las áreas más críticas:
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Administración Pública: Lideró la caída con 130.149 bajas, producto del recorte de personal estatal.
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Construcción: Registró una caída relativa del 15%, siendo uno de los sectores más castigados por la paralización de la obra pública.
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Industria Manufacturera: Sufrió un retroceso significativo debido a la apertura de importaciones y la suba de costos energéticos.
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Casas Particulares: Perdió 26.792 puestos, funcionando como un «termómetro» de la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
La tendencia en el sector comercial y servicios
El retroceso no fue ajeno a los servicios. El rubro de transporte y almacenamiento encabezó la lista de desaparición de empleadores con una baja del 13,3%, seguido de cerca por el comercio mayorista, minorista y los servicios profesionales.
Expertos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierten que este proceso de descapitalización no solo afecta el presente, sino que compromete la capacidad de recuperación futura. La caída en el empleo doméstico y el cierre de comercios de cercanía son señales de un aumento de la informalidad, que surge como un mecanismo de subsistencia ante la imposibilidad de sostener las cargas impositivas y previsionales del empleo registrado en un mercado interno deprimido.
