El Gobierno liquida Galeno ART: una intervención que deja a 600 familias en la calle
La Superintendencia de Seguros decretó la disolución forzosa de la aseguradora, priorizando el rigor técnico sobre la estabilidad laboral y provocando un despido masivo sin precedentes en el sector.
En una maniobra que confirma la línea de intransigencia estatal ante las crisis del sector privado, el Gobierno nacional, a través de la Superintendencia de Seguros de la Nación (SSN), determinó la muerte súbita de Galeno ART. Bajo el argumento de un déficit de capital de $12.900 millones, la Resolución 56/2026 oficializó la revocación de su licencia y el congelamiento total de sus cuentas. Esta decisión administrativa no solo desintegra a una firma con tres décadas de trayectoria, sino que arroja al desempleo directo a más de 600 trabajadores, evidenciando una preocupante falta de sensibilidad social frente al saneamiento de las cuentas públicas.
El rigorismo de la SSN frente a la crisis empresarial
La gestión de Guillermo Plate al frente de la SSN ha optado por el camino de la liquidación forzosa en lugar de buscar mecanismos de rescate o transición que preservaran las fuentes de trabajo. Si bien los estados contables de septiembre de 2025 mostraban un rojo financiero significativo, la celeridad con la que el Ejecutivo avanzó hacia la disolución automática —después de que la empresa admitiera dificultades para recapitalizarse— dejó poco margen para la supervivencia operativa.
El Gobierno ha justificado esta medida como un paso necesario para «limpiar» el mercado de aseguradoras insolventes. Sin embargo, para los especialistas, el cierre forzado de una estructura que brindaba cobertura a miles de asegurados desde 1996 representa un golpe de efecto que prioriza las planillas de Excel por sobre la continuidad de un servicio crítico en el sistema de Riesgos del Trabajo.
Despidos masivos y el fracaso de la mediación oficial
El impacto humano de esta política de «shock» institucional es devastador. Los 600 empleados nucleados en el Sindicato del Seguro se encuentran hoy desamparados, luego de que el Gobierno ignorara, en la práctica, la conciliación obligatoria dictada apenas 24 horas antes por el Ministerio de Capital Humano. Esta contradicción interna dentro del gabinete nacional —mientras una cartera pedía diálogo, la otra ejecutaba el cierre— dejó a los representantes gremiales y a los trabajadores sin interlocutores válidos.
Desde el sindicato, que lidera Jorge Sola, la preocupación se transforma en indignación. Los trabajadores ya venían denunciando un proceso de precarización encubierta y vaciamiento de áreas clave de auditoría, señales que el Estado parece haber ignorado hasta que la situación se volvió irreversible, optando finalmente por la guillotina administrativa en lugar de una intervención que garantizara la paz social.
Un futuro judicializado y beneficios en riesgo
Con la designación de un apoderado especial para transferir activos al Fondo de Reserva, el Gobierno intenta asegurar las prestaciones de los accidentados, pero abre un frente judicial de proporciones inciertas. La liquidación de bienes de Galeno ART promete ser un proceso lento en el que los trabajadores despedidos, paradójicamente, quedarán al final de la fila para cobrar sus indemnizaciones en un contexto de inflación persistente.
Esta política de «mano dura» regulatoria marca un precedente peligroso para el resto de las compañías del sector que atraviesan dificultades financieras similares. El mensaje oficial es claro: no habrá salvatajes ni plazos extraordinarios, aun cuando el costo sea la destrucción masiva de puestos de trabajo calificados.
