Reforma laboral: las claves del proyecto que regresa al Senado tras la aprobación en Diputados
La Cámara de Diputados otorgó media sanción a la reforma impulsada por el Ejecutivo. Con cambios de último momento, el texto redefine las indemnizaciones, flexibiliza las vacaciones y crea el "banco de horas".
En una sesión maratónica que culminó con 135 votos a favor, el oficialismo logró dar un paso decisivo en su agenda legislativa. Sin embargo, la reforma laboral aprobada no es la original: las negociaciones con los bloques aliados obligaron a modificar artículos sensibles, lo que fuerza el regreso del proyecto al Senado para su revisión definitiva. Entre las concesiones más destacadas figura la eliminación del artículo que reducía los salarios durante las licencias por enfermedad, una de las mayores preocupaciones de los sectores gremiales.
Cambios en el cálculo de indemnizaciones y despidos
El núcleo de la reforma impacta directamente en cómo se compensa el fin de la relación laboral. El proyecto busca terminar con la denominada «industria del juicio» mediante una redefinición estricta de la base de cálculo:
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Nueva base: Solo se considerará la remuneración mensual, normal y habitual.
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Exclusiones: Quedan fuera del cálculo conceptos no mensuales como el aguinaldo (SAC), las vacaciones y los premios extraordinarios.
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Actualización: Los créditos laborales se ajustarán por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) más un 3% anual, buscando evitar la licuación de las deudas en contextos inflacionarios.
Además, se introduce el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un sistema donde las empresas realizan aportes mensuales (1% las grandes y 2,5% las MiPyMEs) para cubrir futuros costos de desvinculación, facilitando la transición hacia un modelo similar al «Fondo de Cese» de la construcción si las partes así lo acuerdan por convenio.
El «banco de horas»: ¿Flexibilidad o precarización?
Una de las novedades más comentadas es la regulación del banco de horas. Este sistema permite que las horas trabajadas por encima de la jornada legal no se paguen necesariamente como extras, sino que se compensen con descansos futuros.
Esta modalidad requiere un acuerdo escrito entre el trabajador y el empleador o su inclusión en el convenio colectivo. Se deben respetar los descansos mínimos legales: 12 horas entre jornadas y un descanso semanal de 35 horas. Este cambio apunta a dotar a las empresas de mayor capacidad de adaptación según la demanda productiva, aunque genera debate sobre la disponibilidad horaria del trabajador.
Vacaciones y licencias: mayor margen de negociación
El proyecto introduce una flexibilización en el régimen de descanso anual. Si bien se mantiene el período tradicional (octubre a abril), ahora es posible:
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Fraccionar las vacaciones: Se pueden tomar en tramos, siempre que no sean inferiores a siete días corridos.
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Acuerdos fuera de temporada: Las partes pueden pactar el goce de vacaciones en cualquier momento del año.
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Garantía estival: El empleador debe asegurar que el trabajador pueda tomar sus vacaciones en verano al menos una vez cada tres años.
En cuanto a las licencias por enfermedad, el Gobierno retiró el recorte salarial que planeaba inicialmente, pero reforzó el derecho del empleador a solicitar controles médicos y juntas médicas para verificar el estado de salud del dependiente.
Modernización y simplificación administrativa
El texto también apuesta por la digitalización a través de ARCA (ex AFIP). La registración laboral se simplifica y será suficiente ante cualquier autoridad, permitiendo que los libros laborales se conserven de forma digital con validez legal por 10 años.
Finalmente, el proyecto incluye regímenes de incentivo para la formación laboral, especialmente enfocados en jóvenes sin experiencia, y la reducción de cargas sociales para fomentar nuevas contrataciones. Un punto federal clave es que los convenios por empresa ahora prevalecerán sobre los convenios de ámbito nacional, permitiendo ajustes específicos según la realidad productiva de cada provincia.
