El precio de la carne aumentará hasta un 15% por la baja faena

La Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes advirtió que la retención de hacienda y la menor actividad frigorífica impulsarán nuevas subas en los mostradores durante marzo.

El mercado cárnico argentino enfrenta un inicio de año complejo que impactará directamente en el bolsillo de los consumidores. Según el último reporte de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (CICCRA), se espera que el precio de la carne registre incrementos de entre el 10% y el 15% en el corto plazo. Esta tendencia responde a una drástica caída en la faena de enero, que retrocedió un 11,8% interanual, sumada a una estrategia de retención de animales por parte de los productores, favorecida por la recuperación de las pasturas tras las inundaciones de 2025.

Un escenario de oferta restringida y retención ganadera

La dinámica productiva de 2026 ha comenzado con señales de alerta para la cadena de valor. El precio de la carne se ve presionado por una combinación de factores climáticos y económicos. Tras los eventos hídricos del año pasado, la disponibilidad de forraje natural ha mejorado significativamente, permitiendo que los ganaderos opten por «meterle kilos» a la hacienda en el campo en lugar de enviarla prematuramente al mercado.

Esta retención, si bien es positiva para el stock a largo plazo, genera un bache de oferta inmediata. Desde CICCRA señalan que la tensión entre la demanda persistente y una oferta que se retrae voluntariamente derivará, inevitablemente, en un ajuste de precios hacia finales del primer trimestre. Las proyecciones sitúan este incremento en un techo del 15%, lo que profundizará la pérdida de poder adquisitivo del salario frente a uno de los productos básicos de la canasta alimentaria.

Radiografía de una industria en contracción

El Informe Económico Mensual de enero de 2026 refleja cifras que preocupan al sector industrial. La actividad frigorífica alcanzó apenas 1,014 millones de cabezas, lo que representa una caída del 16,1% respecto a diciembre de 2025 (ajustado por días laborables). Esta contracción no es solo estacional, sino que marca una tendencia de menor disponibilidad de animales terminados para el consumo.

Como consecuencia directa de esta menor actividad, la producción total de carne vacuna se ubicó en 239 mil toneladas res con hueso, un 10% menos que en el mismo mes del año anterior. La industria advierte que trabajar con una capacidad instalada ociosa eleva los costos fijos por unidad, lo que suma una presión adicional sobre los márgenes que, eventualmente, se traslada al precio final.

Exportaciones estables vs. mercado interno resentido

A pesar de la caída en la producción, el frente externo se ha mantenido resiliente. Las exportaciones de carne vacuna rondaron las 57 mil toneladas, cifras similares a las del periodo anterior. Sin embargo, este equilibrio en los despachos al exterior implica que todo el ajuste de la menor faena recae sobre el mercado doméstico.

El consumo aparente sufrió una caída estrepitosa del 13% interanual. Los datos de CICCRA revelan que el consumo per cápita promedio de los últimos doce meses se situó en 47,9 kilos por habitante al año, una de las cifras más bajas de la serie histórica. La paradoja del sector es clara: mientras el precio de la carne sube por falta de oferta, el consumidor local reduce su ingesta ante la imposibilidad de convalidar los nuevos valores.

Indicador (Enero 2026) Valor Variación Interanual
Faena total 1,014 millones de cabezas -11,8%
Producción (tn r/c/h) 239.000 -10,0%
Consumo aparente -13,0%
Consumo per cápita 47,9 kg/año En descenso

Perspectivas para el cierre del trimestre

El panorama para marzo no es alentador para el índice inflacionario. La combinación de un stock ganadero que aún arrastra las secuelas de eventos climáticos extremos y la decisión empresarial de postergar las ventas configura un escenario de «cuello de botella».

En conclusión, el precio de la carne se encamina a un nuevo escalón alcista. La industria frigorífica espera que la oferta se normalice gradualmente hacia mediados de año, pero advierten que, mientras la retención continúe y la faena no recupere sus niveles históricos, los valores en el mostrador seguirán operando con una alta sensibilidad al alza. El desafío para el sector será equilibrar la necesidad de recomponer stock con la realidad de un mercado interno cuyo consumo ya muestra signos de agotamiento.