Crisis en útiles escolares: cuadernos Rivadavia perdió más de $1.400 millones en 2025
La histórica firma Ángel Estrada reportó un rojo financiero que revierte las ganancias del ejercicio previo, arrastrada por una caída del 31% en su facturación y un desplome productivo cercano al 40%.
La recesión económica y la pérdida de poder adquisitivo han golpeado el corazón de la canasta escolar argentina. Ángel Estrada y Compañía, la centenaria firma dueña de la emblemática marca de cuadernos Rivadavia, cerró el primer semestre de su ejercicio 2025/2026 con una pérdida neta de $1.418 millones. El resultado marca un contraste alarmante frente al mismo periodo del año anterior, cuando la empresa había logrado utilidades por $2.236 millones, representando un deterioro patrimonial interanual que supera los $3.600 millones.
Facturación y consumo en caída libre
El balance presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) revela una «retracción del consumo» sin precedentes para el sector. Los ingresos de la compañía sumaron $23.497 millones, lo que implica una contracción del 31% respecto a los $33.932 millones obtenidos en el ciclo previo. Esta caída en la facturación es el reflejo directo de un mercado interno que ha dejado de convalidar los volúmenes de venta habituales de la marca.
En términos de unidades, la empresa comercializó 8,5 millones de productos, lo que representa 2,5 millones de cuadernos y repuestos menos que el año pasado. La respuesta industrial ante este escenario fue un ajuste drástico en la fabricación: la producción se desplomó un 39%, pasando de 13,2 millones de unidades a apenas 8,06 millones en el último semestre.
El frente financiero: el verdadero verdugo
A pesar de la crisis, la gestión operativa de Ángel Estrada logró mantenerse en terreno positivo con un resultado de $1.948 millones antes de impuestos. Sin embargo, este margen fue devorado por el frente financiero. El resultado por posición monetaria y financiera arrojó un rojo de $3.961 millones, impacto que empujó el balance final hacia las pérdidas netas.
Para sostener su capital de trabajo en este contexto hostil, la firma debió recurrir de forma agresiva al mercado de capitales. La emisión de obligaciones negociables por más de $6.391 millones elevó el pasivo total a $42.367 millones. Este incremento del endeudamiento se tradujo en un deterioro del índice de liquidez, que cayó de 3,83 a 1,98, reduciendo significativamente el margen de maniobra de la compañía para afrontar compromisos de corto plazo.
Estrategias de supervivencia
Ante un negocio escolar que muestra signos de agotamiento por la caída del salario real, la empresa busca diversificar sus fuentes de ingresos fuera del calendario estacional de clases. La apuesta por nuevos segmentos busca compensar un escenario donde las familias argentinas han comenzado a racionar incluso los insumos básicos de educación.
El caso de Rivadavia funciona como un termómetro de la crisis industrial: una marca líder, con operatividad positiva, que termina asfixiada por el costo del financiamiento y la parálisis de la demanda interna. La sostenibilidad del gigante de los útiles dependerá, en adelante, de una estabilización financiera que hoy parece esquiva.
