Caso $LIBRA: por qué nadie explica dónde están los 100 millones de dólares

El paradero de los fondos aportados por inversores globales tras el colapso de la criptomoneda vinculada al Gobierno sigue siendo un enigma, mientras la Justicia argentina muestra una alarmante parálisis.

El paradero de los fondos aportados por inversores globales tras el colapso de la criptomoneda vinculada al Gobierno sigue siendo un enigma, mientras la Justicia argentina muestra una alarmante parálisis.

Pasaron doce meses desde el lanzamiento y posterior desplome de $LIBRA, la memecoin promocionada por el presidente Javier Milei en sus redes sociales, y el escenario es de total incertidumbre. El saldo financiero es contundente: más de US$100 millones aportados por ahorristas e inversores de todo el mundo han desaparecido del radar público. A pesar de que el estadounidense Hayden Davis aseguró inicialmente que el dinero estaba a resguardo y pertenecía «a la Argentina», las promesas de devolución se diluyeron en una compleja red de transferencias, billeteras virtuales y un fideicomiso en Estados Unidos que, hasta la fecha, no ha mostrado movimientos concretos ni beneficios para el país.

El laberinto judicial en Comodoro Py

En Argentina, la investigación penal recayó en el juzgado federal bajo la órbita del fiscal Eduardo Taiano. Sin embargo, la causa $LIBRA se ha convertido en un símbolo de la lentitud judicial. A un año de los hechos, la pesquisa acumula fuertes cuestionamientos por parte de las querellas y la oposición, quienes denuncian una alarmante renuencia a profundizar en las líneas que vinculan directamente a la Casa Rosada.

La demora de casi un mes para solicitar los primeros allanamientos permitió, según especialistas en activos digitales, una dispersión total de los fondos. Mientras el expediente en Comodoro Py avanza a paso de tortuga, en Estados Unidos, Davis enfrenta una demanda colectiva (class action) que, aunque sufrió reveses procesales a fines del año pasado, sigue siendo la principal vía de presión internacional para los damnificados.

Crónica de un vínculo político-financiero

La génesis de este escándalo se remonta al segundo semestre de 2024. Hayden Davis no era un desconocido para el entorno presidencial; ingresó a la Casa Rosada con autorización de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia. Junto a figuras como Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, Davis operó bajo el paraguas de Cube Exchange y participó en eventos de alto perfil como el Tech Forum.

La trama de influencias quedó expuesta cuando Charles Hoskinson, CEO de Cardano, denunció públicamente que se le solicitaron sumas de cinco cifras en dólares para concretar una audiencia con el jefe de Estado. Para noviembre de 2024, la relación era tan estrecha que se redactaron borradores de acuerdos donde Milei otorgaría a Davis la representación del Estado en temas de blockchain. En comunicaciones privadas, el estadounidense llegó a afirmar que controlaba la voluntad presidencial mediante giros de dinero hacia el círculo íntimo del mandatario.

El «Rug Pull»: anatomía de una estafa coordinada

El 14 de febrero de 2025 marcó el punto de inflexión. Desde un hotel en Dallas, se lanzó oficialmente $LIBRA. El apoyo presidencial en la red social X fue inmediato: Milei fijó el contrato de la moneda, lo que disparó su valuación hasta los **US$4.000 millones** en cuestión de horas.

Sin embargo, la euforia fue breve. Lo que siguió fue una maniobra conocida en el mundo cripto como rug pull (tirón de alfombra): Davis y otros beneficiarios con información privilegiada retiraron masivamente la liquidez, dejando a los inversores minoristas con activos cuyo valor se desplomó a cero.

«Si perdés plata, ¿cuál es el reclamo? Es como apostar en el casino», sentenció el Presidente en una entrevista posterior con TN, intentando desvincular la responsabilidad estatal de la promoción activa del activo.

Dispersión de activos y el fideicomiso fantasma

Entre febrero y noviembre de 2025, se ejecutó la fase final de la operación: el ocultamiento. Billeteras vinculadas a la organización recibieron millones de dólares que luego fueron convertidos a Ethereum para dificultar embargos internacionales. Se vaciaron cajas de seguridad en el Banco Galicia y se utilizaron otras memecoins para simular pérdidas operativas y justificar la falta de fondos.

El último intento de contención comunicacional ocurrió el 25 de noviembre, cuando la defensa de Davis anunció la creación de The Libra Trust, un fideicomiso supuestamente destinado a financiar pymes argentinas con los fondos recuperados. No obstante, a más de 80 días del anuncio, no existe registro de un solo desembolso. El dinero, que al tipo de cambio actual representa unos $145.000 millones, sigue en el limbo, mientras los inversores esperan una respuesta que la política y la justicia parecen no querer dar.